lunes, 3 de febrero de 2014

Capítulo 8.

POV: Allyson

Por fin era viernes!!! Necesitaba un fin de semana, de esos que no haces nada. De esos que aprovechas haciendo tus hobbies. Me levanté de la cama de un saltó dando grandes zancadas hasta llegar al armario, mi gran armario. Me puse lo primero que vi: unos jeans bien ajustados y un jersey rosa pálido. Cepille mi melena pero vi que aquella mata de pelo no se podía dominar por lo que decidí recogerlo en una cola alta.
Baje los escalones de dos en dos mientras tarareaba una canción. Mi hermano no estaba.
Desayune rápidamente y me fui. Teníamos el primer examen: biología humana.
Había quedado con Meredith para darle un último repaso. Me apeno muchísimo no ver esa mañana a Sean pero ansiaba el recreo para poder verle. No entendía por qué pero aquel chico me atraía enormemente.
Ahí estaba Meredith, nos metimos en la biblioteca y nos pusimos a estudiar como locas.

POV: Sean

Mis días se estaban volviendo algo monótonos. Algo que me angustiaba y agobiaba. Necesitaba un cambio y decidí que aquel finde haría algo, antes de que aquella aplastante rutina me asfixiara.
Habíamos terminado la clase. Sólo teníamos una: dibujo técnico II. Se me paso rápidamente.
Decidí esperar a Allys, algo que no entendía, no sabía por que lo hacía...
-Te gusta.-dijo Fred mientras me sacaba de mis pensamientos.
-¿Qué?- no había iniciado ninguna conversación. Además él no podía saber que pensaba.
-No sé, parecías pensativo. Y con esa cara de bobo no es difícil adivinar que ocurre.
-Sí.-dije a forma de suspiro.
Me dijo de quedar el finde, pero no sabía que haría. Estaba confuso, algo abatido y no entendía la razón.
De repente la vi salir, con su sonrisa adornando su cara: tan fresca y delicada.
Sonreí inmediatamente. Había algo en ella que hacía que mi chip. Hacía que sonriera.
Me vio y se acerco.
-¿Me esperas a mi?-dijo sorprendida.
-No, en realidad estoy esperando haber si la reina de Inglaterra se digna a aparecer.-dije sarcástico. Me dio un empujón.- Me vas a traumar con tanto golpe.-dramatice. Rodo sus ojos y empezó a caminar.

POV: Allyson

-Pues el examen me ha salido bien. Bueno para un 10 no, pero apruebo seguro.-dijo encogiéndose de hombros.
-Me alegro mucho.
Se le notaba decaído. Lo podía sentir, no entendía por que, pero aquella actitud provocaba impotencia en mi. No sólo por él, por todo ser humano. Odiaba la debilidad, a pesar de que yo era una de las más débiles. No tenía una fortaleza pero si un armazón que me cubriera de los daños, a pesar de que este estaba bastante dañado.
-Sean¿quieres hacer algo este finde?-dije sin apenas pensar. Un minuto más tarde, con todo el silencio apoderándose de la conversación, me arrepentí.
-Pero¿cómo? ¿contigo?-dijo tan sorprendido que abría demasiado los ojos y enarcaba las cejas.
-Bueno, si no quieres no. Pero no conozco aún a mucha gente y bueno, me apetece hacer algo este finde que no sea encerrarme en casa y ordenar las miles de cajas que tengo esparcidas en el suelo.-dije ofendida.
Río ante mi actitud. Su risa se colaba por mis huesos haciéndome estremecer. Era, podría decirse atractiva.
-No es eso, enana. Es sólo que me había sorprendido que quisieras una cita conmigo.-dijo guiñándome un ojo.
Me quede parada. Con la boca abierta y probablemente con los ojos tan abiertos como hace apenas un segundo los tenía él. Empezó a reírse exageradamente.
-Estúpido.-dije mientras le pellizcaba.
-Bruta.-me sacó la lengua.-Bueno, y ¿dónde me piensa llevar? Ya le digo, señorita, que por lo general prefiero ir a restaurantes caros o al cine...-bromeo. Volví a rodar los ojos.
-¿Qué te parece que te de un paliza en la bolera?Así podre aplastarte como a un insecto.-dije poniendo mis manos en la cadera a modo de jarra.
-Lo que tú digas. Pero si te gano, no vayas a llorarle a tu hermano.-se mofó.
Seguimos haciendo el idiota y picándonos hasta que llegué a mi casa. La miré y otra idea brotó por mi ágil cerebro.
-También podrías venir el sábado si quieres, podrías comer aquí y ayudarme a pintar esta casa.-dije con la mirada más angelical. "Bien, Allys. Pareces una loca obsesiva por estar a su lado".
-Será un placer estar a tu lado.-sonrío- ¿Te recojo a las 5:00?
-Muy pronto, ¿no crees?-dije algo dubitativa.
-Para mi nunca es pronto, cuando se trata de verte.
Sentí como aquellas palabras se adentraban por mi corazón y se adueñaban de cada parte de mi cuerpo. La sangre me empezaba a subir por las mejillas. Me mordí el labio inferior. Mi corazón daba fuertes contracciones y dilataciones, hasta el más sordo podría oírlo. Y él estaba ahí, con esa sonrisa traviesa que me volvía completamente loca, sin dejar de mirarme con esos ojos que me incitaban.


No hay comentarios:

Publicar un comentario