POV: Sean
El fin de semana paso volando. Acabe pasando casi todo el día del sábado con Allyson y su hermano, algo que me encantaba. El domingo estuve ayudando a mi padre e intentando hacer las paces con mi madre, algo que no resulto convincente.
Volvía a ser lunes y yo me levantaba con energía, con alegría incluso. Aunque Allyson ya no pasará a por mi debido a que quedaba antes con Meredith para estudiar por sus exámenes, sabría que la vería y eso me hacía feliz, pero que iluso era...en pocos segundos todo se desmoronaría
Llegué al encuentro con mis amigos, y pude notar frías miradas por parte de Carol y otras por parte de Fred y Alex. Amanda se sentía triunfante, la podía ver con el rabillo del ojo con Alexa y Suzanne. No entendía que pasaba, hasta que Fred me lo contó:
-Te liaste con aquella morena, pero no fueron sólo dos besos.-aquello me asustó.Era cierto que no tenía nada con Allys, pero también era obvio que era cuestión de tiempo. Y aquello podía tirarlo todo por la borda.
-Dímelo ya, por Dios!!.-pensé en lo peor. Pensé que me la había tirado, literalmente.
-Casi te la tiras, pero no. Hubo mucho toqueteo, mucho...
-Magreo, Sean!!-chilló Carol.-Pero, por Dios, no te gustaba Allyson?-dijo con las manos en jarra.
-Si, claro que me gusta! Es más me encanta. Pero no sé, el alcohol...
-No es excusa.-dijeron ella y Fred a la vez. Alex tampoco me apoyo.
Suspiré de forma abrupta. Sabía que ella se enteraría pero quería explicárselo. Estaba a punto de llorar pero no quería parecer débil así que entre para buscarla. Me deshice de las miradas burlonas de Amanda y sus seguidoras y corrí como alma que lleva el diablo en su búsqueda.
POV: Allyson
Los nervios se apoderaban de mi de manera lenta pero progresiva. Teníamos demasiados exámenes esa semana, por no hablar de las siguientes. Además, haberme enterado que Sean se lío con una chica pues no ayudaba mucho. Me sentía como una estúpida pero sabía que yo no podía reprocharle nada, él no era nada mío, él podía hacer lo que quisiera. Pero no le entendía, si quería jugar con otras ¿por qué se mostraba tan dulce conmigo? Volví a la realidad. Meredith me miraba preocupada, había sido ella quien había visto a Sean.
-Lo siento, creía que lo tenías que saber.-dijo a forma de suspiro.
-No tiene importancia, no somos nada, de verdad.-dije cuando me miraron escépticos. Todos pensaron que sí, algo que también me extraño profundamente.
Nos dispusimos a ir a clase. El examen duro 2 horas de reloj y gracias a Dios me centré en cada una de las preguntas. Al salir de clase vi a la chica pelirroja que según Meredith era la ex-novia de Sean, una de las pocas que no había sido de usar y tirar en una sola noche.
-¿Cómo se siente cuando te utilizan?-dijo con una sonrisa en los labios.
Sus amigas se reían. Notaba la sangre hervir, como mis mejillas se encendían.
Dan también lo vio y me sacó de allí mientras nos dirijamos a la cafetería. Miles de cabezas voltearon, pude ver su grupo y lo vi a él. Dan me apretó más del brazo.
-Vamonos fuera.-susurró en mi oreja.
Entonces vi su mirada: fría y penetrante. Como la primera vez que Dan me habló. Note susurros y varios cotilleos a mi paso, pero no me importo. Me repetía una y otra vez que él no era nada mío y tenía el derecho de hacer lo que quisiera. Nos sentamos fuera, Dan y yo solos: el resto fue dentro para pedir algo.
-Voy a por algo para comer.-dijo mientras mi mirada ausente se perdía con su silueta. Agaché la cabeza algo...¿decepcionada? No, no podía estarlo. Meredith me avisó.
Entonces le escuché:
-¿Qué haces con ese idiota?-dijo de forma brusca, que todos mis pensamientos se destrozaron. Suspiré hondo y levanté la vista.
-Lo mismo podría decirte a ti de la chica morena, Natalie.-dije de forma fría, pero me arrepentí. No quería mostrarle mis sentimientos.- Qué yo sepa tú y yo no somos ni hemos sido nunca nada.-mi voz sonaba gélido y vi como su rostro se endurecía.
-Te puedo explicar lo que paso, solo...
Llegó Dan y ambos se miraron con odio, con agresión e incluso con ganas de pelea. Notaba que faltaba una chispa para que tuviera lugar y yo no quería ser el centro de aquella pelea.
-Vámonos Dan.-dije simplemente.
Vi la sonrisa triunfal de Dan mientras Sean dirigía su mirada en mi. Estaba claro que algo había habido entre nosotros, o algo podía haber habido pero por errores las cosas a veces se quedan en eso: ilusiones.
Los días transcurrían y el viernes era la noche de Halloween. Recordé con amargor cuando Sean me invitó a ser su pareja, pero no tenía ni ganas ni nada que ponerme. Mi hermano notaba el vacío.
-Allys, no debes enfadarte con él. Mira sabes que no me gustan los chicos que van detrás de ti, pero creo que todo el mundo merece el voto a la confianza y a dejarle que se explique. No creo que estes actuando bien.-dijo mi hermano cuando le conté lo sucedido.
-Pero Paul, fui tonta. Me advirtieron que él era así, era un mujeriego...-empecé a decir.
-¿Y desde cuando te fías de lo que la gente dice? Recuerda lo que decían de mi, de nosotros: que si eramos pobres, que sí nuestra madre se prostituía...-empezó a decir, las lágrimas recorrieron mis mejillas. Sabía que tenía razón, pero ya era tarde para avisarle.- Así que ves a esa fiesta, encuentralo y explícale lo que sentiste y déjale que el explique lo que hizo.-decía mientras me daba mi traje de enfermera "sexy".
-¿Y si es verdad? ¿Si jugó conmigo?-inquirí con un tono de voz tan triste que mi hermano se acerco a abrazarme.
-Entonces se las verá conmigo.-dijo apretando los dientes.
Mi hermano no se metía en mi vida amorosa, pero cuando alguien me hacía daño, no dudaba en entrar en el juego.
Subí arriba mientras me cambiaba. La fiesta no había empezado, quedaban 20 minutos y yo me hallaba sentada en el borde de mi cama, indecisa e indefensa, pero me armé de valor. Decidí que merecía la pena luchar por la verdad, al menos darle el derecho de la duda.
POV: Sean
No me sentía bien y menos al observar cómo Allyson hacía lo imposible para evitar hablar conmigo. Se iba todo el rato con Dan. Miraba a Allyson de una manera que no me gustaba. Noté como la sangre me ardía y recorría velozmente mi cuerpo. Mis ojos echaban chispa y mi mejor deseo para él era que se esfumara de aquel pueblecito.Aquellos sentimientos me abarcaban siempre que él se le acerba, le miraba, le tocaba el hombro o simplemente le tocaba.
Suspiré. Carol me miró. Se le había pasado el cabreo. Ella se lo tomaba en serio, no le gustaba que los hombres se aprovecharán o jugarán con las mujeres pero cuando se lo expliqué lo entendió, no lo compartió.Me dio un fuerte abrazó y rompí a llorar, como nunca antes lo había hecho. Oculte mis ojos debajo de su pelo pero sabía que ella notaba que lloraba. Se sorprendió:
-Sean, ¿estás llorando?-inquirió con un toque de duda en su voz.
-Joder, Carol. Es que creo que es la primera chica que me gusta de verdad, con la que no me aburro pasando el tiempo. Es más, deseo que llegué la hora de verla, ansió verle sus grandes ojos y me siento el ser más miserable y ruin...muy desdichado.-dije entre sollozos.
-Esa chica te ha calado.
-Eso no lo dudes.-dije mientras me abrazaba más fuerte.
Pero la gente no estaba pendiente de mi, bailaban, reían, bebían...podía ver a Amanda regocijarse de mi fracaso, pero yo iba a luchar, por ella, por mi.
Note como varias cabezas se giraron y la vi, de nuevo tan bonita y tan espectacular que me dejo anonado Llevaba una bata blanca de enfermera por encima de los muslos que no dejaba para la imaginación. Un abundante pecho se movía agitadamente, supuse que estaría controlando la respiración. En una de nuestras largas charlas me comentó que se ponía nerviosa cuando todo el mundo la miraba. Carol también la vio, me dio un beso en la mejilla y se fue a la pista en busca de Fred.
Ella fijo su mirada en mi y siguió caminando con paso firme mientras sus piernas se movían ritimicamente. Se sentó donde hacía tan sólo 10 segundos había estado Carol
-¿Podemos hablar en un sitio más tranquilo?-susurró.
-Claro.-dije
Nos levantamos y fui abriendo paso. Estaba abarrotado de gente. Ella enlazo su mano en la mía y la apretó fuertemente. Me quedé unos segundos parado, sin saber que hacer. Note como no había otra mano que pudiera encajar de modo tan perfecto y elegante que la suya y lo supe: Supe que estaba locamente enamorado, supe que ella sería la primera y la última en pasar por mis brazos. Quería que fuera mi razón de sonreír, de existir y de respirar. Deseaba despertarme con ella cada día, entre mis brazos mientras la veía dormir. Ansiaba besarla, tocarla, acariciarla,...
-¿Hay atasco?-dijo despertándome de mis sueños.
-No, perdón. Ya voy. Me he quedado absorto.- me sinceré. Creía que era lo mejor, que a pesar de que muchas veces me he negado a creer en el amor, debía hacerlo, para evitar perderla.
Salimos fuera y fuimos hacia la parte trasera. Varios adolescentes que se metían algo más que la lengua salieron algo avergonzados. Ella tenía la cabeza baja.
-Allys, yo...-empecé a decir.
-Mira, Sean. Es cierto que me ha dolido lo que has hecho, es algo innegable, pero también es cierto que tú eras libre de hacer lo que quisieras. He intentado ignorar lo que has hecho esta semana, he intentado suprimir tu ausencia de mi vida y...he fracasado. Es más me he dado cuenta que no me importa, sólo sé que necesito estar contigo, que por alguna extraña razón me siento completa.-cogió aire.- Quizá para ti haya sido un juego, pero si tengo que olvidarme de ti prefiero soltarlo todo que reprimirlo.
Me sentía bien, ella sentía algo por mi, algo más que amistad.
Entonces le conté lo que había pasado con la chica. Ella pareció entenderlo pero note un toque de decepción.
-Allys, me siento muy miserable por haberte hecho daño. Y no, no quiero que me olvides. Quiero que sigas ansiando mi compañía, no quiero que suprimas mi presencia de tu vida....
-¿Por qué?-inquirió ella dudosa.
-Acaso no te das cuenta?-dije- Desde aquel momento que te vi siento la necesidad de conocerte, tengo sed de ti, de tu risa de tus profundos ojos grisáceos, de tus sonrosados labios, de ese tono melocotón que adquieres cuando te avergüenza algo o simplemente te pones nerviosa. Anhelo tu compañía, y me siento completamente vacío cuando no estoy contigo. Nunca ha sido un juego, tú no eres un juego. Tú eres lo que siempre he buscado y en ti he encontrado.
Notaba como sus ojos brillaban y varias lágrimas recorrían su cara, pero yo estaba igual. Nos acercamos lentamente el uno al otro, sin dejar de mirarnos ni un instante.Sus manos se enlazaron alrededor de mi cuello con suavidad mientras que yo las situaba en su cintura. Estuvimos mirándonos durante varios segundos...
El fin de semana paso volando. Acabe pasando casi todo el día del sábado con Allyson y su hermano, algo que me encantaba. El domingo estuve ayudando a mi padre e intentando hacer las paces con mi madre, algo que no resulto convincente.
Volvía a ser lunes y yo me levantaba con energía, con alegría incluso. Aunque Allyson ya no pasará a por mi debido a que quedaba antes con Meredith para estudiar por sus exámenes, sabría que la vería y eso me hacía feliz, pero que iluso era...en pocos segundos todo se desmoronaría
Llegué al encuentro con mis amigos, y pude notar frías miradas por parte de Carol y otras por parte de Fred y Alex. Amanda se sentía triunfante, la podía ver con el rabillo del ojo con Alexa y Suzanne. No entendía que pasaba, hasta que Fred me lo contó:
-Te liaste con aquella morena, pero no fueron sólo dos besos.-aquello me asustó.Era cierto que no tenía nada con Allys, pero también era obvio que era cuestión de tiempo. Y aquello podía tirarlo todo por la borda.
-Dímelo ya, por Dios!!.-pensé en lo peor. Pensé que me la había tirado, literalmente.
-Casi te la tiras, pero no. Hubo mucho toqueteo, mucho...
-Magreo, Sean!!-chilló Carol.-Pero, por Dios, no te gustaba Allyson?-dijo con las manos en jarra.
-Si, claro que me gusta! Es más me encanta. Pero no sé, el alcohol...
-No es excusa.-dijeron ella y Fred a la vez. Alex tampoco me apoyo.
Suspiré de forma abrupta. Sabía que ella se enteraría pero quería explicárselo. Estaba a punto de llorar pero no quería parecer débil así que entre para buscarla. Me deshice de las miradas burlonas de Amanda y sus seguidoras y corrí como alma que lleva el diablo en su búsqueda.
POV: Allyson
Los nervios se apoderaban de mi de manera lenta pero progresiva. Teníamos demasiados exámenes esa semana, por no hablar de las siguientes. Además, haberme enterado que Sean se lío con una chica pues no ayudaba mucho. Me sentía como una estúpida pero sabía que yo no podía reprocharle nada, él no era nada mío, él podía hacer lo que quisiera. Pero no le entendía, si quería jugar con otras ¿por qué se mostraba tan dulce conmigo? Volví a la realidad. Meredith me miraba preocupada, había sido ella quien había visto a Sean.
-Lo siento, creía que lo tenías que saber.-dijo a forma de suspiro.
-No tiene importancia, no somos nada, de verdad.-dije cuando me miraron escépticos. Todos pensaron que sí, algo que también me extraño profundamente.
Nos dispusimos a ir a clase. El examen duro 2 horas de reloj y gracias a Dios me centré en cada una de las preguntas. Al salir de clase vi a la chica pelirroja que según Meredith era la ex-novia de Sean, una de las pocas que no había sido de usar y tirar en una sola noche.
-¿Cómo se siente cuando te utilizan?-dijo con una sonrisa en los labios.
Sus amigas se reían. Notaba la sangre hervir, como mis mejillas se encendían.
Dan también lo vio y me sacó de allí mientras nos dirijamos a la cafetería. Miles de cabezas voltearon, pude ver su grupo y lo vi a él. Dan me apretó más del brazo.
-Vamonos fuera.-susurró en mi oreja.
Entonces vi su mirada: fría y penetrante. Como la primera vez que Dan me habló. Note susurros y varios cotilleos a mi paso, pero no me importo. Me repetía una y otra vez que él no era nada mío y tenía el derecho de hacer lo que quisiera. Nos sentamos fuera, Dan y yo solos: el resto fue dentro para pedir algo.
-Voy a por algo para comer.-dijo mientras mi mirada ausente se perdía con su silueta. Agaché la cabeza algo...¿decepcionada? No, no podía estarlo. Meredith me avisó.
Entonces le escuché:
-¿Qué haces con ese idiota?-dijo de forma brusca, que todos mis pensamientos se destrozaron. Suspiré hondo y levanté la vista.
-Lo mismo podría decirte a ti de la chica morena, Natalie.-dije de forma fría, pero me arrepentí. No quería mostrarle mis sentimientos.- Qué yo sepa tú y yo no somos ni hemos sido nunca nada.-mi voz sonaba gélido y vi como su rostro se endurecía.
-Te puedo explicar lo que paso, solo...
Llegó Dan y ambos se miraron con odio, con agresión e incluso con ganas de pelea. Notaba que faltaba una chispa para que tuviera lugar y yo no quería ser el centro de aquella pelea.
-Vámonos Dan.-dije simplemente.
Vi la sonrisa triunfal de Dan mientras Sean dirigía su mirada en mi. Estaba claro que algo había habido entre nosotros, o algo podía haber habido pero por errores las cosas a veces se quedan en eso: ilusiones.
Los días transcurrían y el viernes era la noche de Halloween. Recordé con amargor cuando Sean me invitó a ser su pareja, pero no tenía ni ganas ni nada que ponerme. Mi hermano notaba el vacío.
-Allys, no debes enfadarte con él. Mira sabes que no me gustan los chicos que van detrás de ti, pero creo que todo el mundo merece el voto a la confianza y a dejarle que se explique. No creo que estes actuando bien.-dijo mi hermano cuando le conté lo sucedido.
-Pero Paul, fui tonta. Me advirtieron que él era así, era un mujeriego...-empecé a decir.
-¿Y desde cuando te fías de lo que la gente dice? Recuerda lo que decían de mi, de nosotros: que si eramos pobres, que sí nuestra madre se prostituía...-empezó a decir, las lágrimas recorrieron mis mejillas. Sabía que tenía razón, pero ya era tarde para avisarle.- Así que ves a esa fiesta, encuentralo y explícale lo que sentiste y déjale que el explique lo que hizo.-decía mientras me daba mi traje de enfermera "sexy".
-¿Y si es verdad? ¿Si jugó conmigo?-inquirí con un tono de voz tan triste que mi hermano se acerco a abrazarme.
-Entonces se las verá conmigo.-dijo apretando los dientes.
Mi hermano no se metía en mi vida amorosa, pero cuando alguien me hacía daño, no dudaba en entrar en el juego.
Subí arriba mientras me cambiaba. La fiesta no había empezado, quedaban 20 minutos y yo me hallaba sentada en el borde de mi cama, indecisa e indefensa, pero me armé de valor. Decidí que merecía la pena luchar por la verdad, al menos darle el derecho de la duda.
POV: Sean
No me sentía bien y menos al observar cómo Allyson hacía lo imposible para evitar hablar conmigo. Se iba todo el rato con Dan. Miraba a Allyson de una manera que no me gustaba. Noté como la sangre me ardía y recorría velozmente mi cuerpo. Mis ojos echaban chispa y mi mejor deseo para él era que se esfumara de aquel pueblecito.Aquellos sentimientos me abarcaban siempre que él se le acerba, le miraba, le tocaba el hombro o simplemente le tocaba.
Suspiré. Carol me miró. Se le había pasado el cabreo. Ella se lo tomaba en serio, no le gustaba que los hombres se aprovecharán o jugarán con las mujeres pero cuando se lo expliqué lo entendió, no lo compartió.Me dio un fuerte abrazó y rompí a llorar, como nunca antes lo había hecho. Oculte mis ojos debajo de su pelo pero sabía que ella notaba que lloraba. Se sorprendió:
-Sean, ¿estás llorando?-inquirió con un toque de duda en su voz.
-Joder, Carol. Es que creo que es la primera chica que me gusta de verdad, con la que no me aburro pasando el tiempo. Es más, deseo que llegué la hora de verla, ansió verle sus grandes ojos y me siento el ser más miserable y ruin...muy desdichado.-dije entre sollozos.
-Esa chica te ha calado.
-Eso no lo dudes.-dije mientras me abrazaba más fuerte.
Pero la gente no estaba pendiente de mi, bailaban, reían, bebían...podía ver a Amanda regocijarse de mi fracaso, pero yo iba a luchar, por ella, por mi.
Note como varias cabezas se giraron y la vi, de nuevo tan bonita y tan espectacular que me dejo anonado Llevaba una bata blanca de enfermera por encima de los muslos que no dejaba para la imaginación. Un abundante pecho se movía agitadamente, supuse que estaría controlando la respiración. En una de nuestras largas charlas me comentó que se ponía nerviosa cuando todo el mundo la miraba. Carol también la vio, me dio un beso en la mejilla y se fue a la pista en busca de Fred.
Ella fijo su mirada en mi y siguió caminando con paso firme mientras sus piernas se movían ritimicamente. Se sentó donde hacía tan sólo 10 segundos había estado Carol
-¿Podemos hablar en un sitio más tranquilo?-susurró.
-Claro.-dije
Nos levantamos y fui abriendo paso. Estaba abarrotado de gente. Ella enlazo su mano en la mía y la apretó fuertemente. Me quedé unos segundos parado, sin saber que hacer. Note como no había otra mano que pudiera encajar de modo tan perfecto y elegante que la suya y lo supe: Supe que estaba locamente enamorado, supe que ella sería la primera y la última en pasar por mis brazos. Quería que fuera mi razón de sonreír, de existir y de respirar. Deseaba despertarme con ella cada día, entre mis brazos mientras la veía dormir. Ansiaba besarla, tocarla, acariciarla,...
-¿Hay atasco?-dijo despertándome de mis sueños.
-No, perdón. Ya voy. Me he quedado absorto.- me sinceré. Creía que era lo mejor, que a pesar de que muchas veces me he negado a creer en el amor, debía hacerlo, para evitar perderla.
Salimos fuera y fuimos hacia la parte trasera. Varios adolescentes que se metían algo más que la lengua salieron algo avergonzados. Ella tenía la cabeza baja.
-Allys, yo...-empecé a decir.
-Mira, Sean. Es cierto que me ha dolido lo que has hecho, es algo innegable, pero también es cierto que tú eras libre de hacer lo que quisieras. He intentado ignorar lo que has hecho esta semana, he intentado suprimir tu ausencia de mi vida y...he fracasado. Es más me he dado cuenta que no me importa, sólo sé que necesito estar contigo, que por alguna extraña razón me siento completa.-cogió aire.- Quizá para ti haya sido un juego, pero si tengo que olvidarme de ti prefiero soltarlo todo que reprimirlo.
Me sentía bien, ella sentía algo por mi, algo más que amistad.
Entonces le conté lo que había pasado con la chica. Ella pareció entenderlo pero note un toque de decepción.
-Allys, me siento muy miserable por haberte hecho daño. Y no, no quiero que me olvides. Quiero que sigas ansiando mi compañía, no quiero que suprimas mi presencia de tu vida....
-¿Por qué?-inquirió ella dudosa.
-Acaso no te das cuenta?-dije- Desde aquel momento que te vi siento la necesidad de conocerte, tengo sed de ti, de tu risa de tus profundos ojos grisáceos, de tus sonrosados labios, de ese tono melocotón que adquieres cuando te avergüenza algo o simplemente te pones nerviosa. Anhelo tu compañía, y me siento completamente vacío cuando no estoy contigo. Nunca ha sido un juego, tú no eres un juego. Tú eres lo que siempre he buscado y en ti he encontrado.
Notaba como sus ojos brillaban y varias lágrimas recorrían su cara, pero yo estaba igual. Nos acercamos lentamente el uno al otro, sin dejar de mirarnos ni un instante.Sus manos se enlazaron alrededor de mi cuello con suavidad mientras que yo las situaba en su cintura. Estuvimos mirándonos durante varios segundos...
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