POV: Allyson
Los débiles rayos del sol yacían sobre mi cama. Estaba despierta desde hacía tiempo sentada en el borde de mi cama. Me sentía realmente feliz. Me volvía desperezar, por segunda vez, mientras emitía un suave bostezo. Me dirigí a mi armario y sin pensarlo demasiado cogí una sudadera de Mickie Mouse con unos shorts vaqueros. Por si hacía frío decidí llevarme una camisa vaquera. Cepille mi pelo de manera lenta y progresiva. Me puse unas gotitas de mi colonia favorita y salí por la puerta de mi habitación.
Paul no estaba. Se acaba de ir a trabajar. Tenía unos horarios un tanto raros en la empresa pero mientras él fuera feliz, cosa que se notaba perfectamente.
Miré el reloj redondo y negro que colgaba de la pared. 7:15.
Cogí una tazón y lo llené de leche y cereales. Los engullí sin apenas respirar. Colgué mi mochila o bagg como tradicionalmente llamábamos en mi pueblo y salí, no sin antes coger las llaves de casa. Tenía tres llaves: la de la puerta principal de casa, que también podía abrir la puerta trasera, la del garaje y la de mi moto, aunque está última apenas la usaba. Mis llaves tenían varios llaveros: uno de una foto de mi hermano y mis padres y por supuesto yo, otra de un perrito...
Me percaté de que ya había llegado. No sabía si tocar o no, pero me daba algo de vergüenza tocar por si sus padres dormían o qué se yo. Así que me senté enfrente de la acera y esperé pacientemente.
*********************************************************************************
POV: Sean
No pude dormir bien. No, pensando que al día siguiente volvería a verla y lo mejor era que hablaría con ella. La última vez que miré el reloj eran las 3:45.
Los pasos continuos de abajo y el ruido de los automóviles hizo que despertara y pegara un brinco saliendo de la cama de manera abrupta. Mire el reloj. 7:20
Apenas faltaban 10 minutos para que Allyson me esperase. Me asome por la ventana que daba al lugar donde quedamos, y efectivamente allí estaba ella, entretenida con algo que llevaba en las manos. Fui a mi armario y cogí lo primero que vi: unos pantalones oscuros y un jersey verde oliva. Baje las escaleras a trompicones, terminando de vestirme y coger mi mochila.
-Sean, come algo antes de irte.-dijo mi madre al otro lado de la cocina.- Todavía es pronto.
-Es que me esperan.
Mi madre pareció curiosa, pero antes de darle tiempo a preguntar fui velozmente hacia la cocina cogí un rebanada de tostada y les di un beso a ambas antes de salir por la puerta.
-Adiós bonitas.-dije con una nota de cariño en mis palabras.
Giré a la derecha y allí estaba. Se sobresaltó al oírme. Me miró de arriba abajo y empezó a reírse.
-Sean, ¿te has visto antes de salir? -dijo mientras con una mano se aguantaba la barriga y la otra me señalaba.
Mire hacia su dirección y vi que me había puesto el jersey del revés. Me encogí de hombros mientras me reía. Vi de reojo como Allyson me miraba y cuando la miré directamente quitó la mirada. Esboce una sonrisa divertida.
-Ya esta, doña perfecta.- le ofrecí la mano y se levanto. Tenía un tacto suave. -¿Quieres?-dije ofreciéndole mi rebanada. Negó.
-Gracias.
De camino hacia el instituto estuvimos cantando canciones de Fall Out Boy mientras hacíamos el cafre por medio de la calle. La gente que pasaba nos miraba raro, como si fuéramos dos chalados que acababan de fugarse de un manicomio y francamente lo parecíamos. No quería ir a clase y menos teniendo Literatura, así que se me ocurrió una genial idea para pasar al menos, una hora más con ella.
-Oye, Allyson. ¿Te apetece si hacemos pellas?-dijo susurrándoselo al oído. Note como un escalofrío recorría su cuerpo. Reí. Suponía que me diría que no ya que ella era más responsable que yo.
-Vale.-dijo sonriente.-Pero sólo esta vez, que si no me mal influencias.-dijo en tono severo
Ambos nos reímos
Fuimos a un parque cerca del instituto. Allyson se sentó en un columpio y yo me disponía a lo mismo cuando ella me lo quitó y caí al suelo. Me quede un rato allí como un completo idiota mientras ella no cesaba de reír. Su risa era adorable, dulce aunque tenía un tono malvado que atraía.
-Con que esas tenemos, ¿no? Muy bien, rubia, tú lo has querido.-cogí sus piernas antes de que ella se diera cuenta y la tire al suelo. Acabamos uno encima de otro mientras rotábamos.
Ella se revolvió con brusquedad pero pude inmovilizarla. Empecé hacerle cosquillas en el suelo mientras ella pataleaba.
-Por favor, para.-gritaba mientras varias lagrimas se mezclaban con su risa.
Me levante de un salto mientras le volví a ofrecer la mano. Ella miro desconfiada, mientras que con la otra se secaba las lágrimas con la manga de su jersey. Finalmente la cogió.
-Pero que sucia estás, Allyson!!-exageré mientras me ponía las manos en la cabeza. Se miro y se quito la suciedad con las manos- Si quieres te ayudo.-dije guiñándole un ojo mientras se espolsaba las piernas del polvo.
Me miro me dio una torta y dijo:
-Al menos yo se diferenciar el derecho del revés.-dijo para acto seguido darse la vuelta e irse.
Me la había devuelto por completo. Miré hacía donde iba y me uní a ella.
-¿No te habrás enfadado, enana?-dije mirándola a sus cristalinos ojos.
-Mmm...puede.-dijo mientras una sonrisa maliciosa le salía por la boca.- Tendrás que hacerme un favor para que te perdone, chaval.
Iba a replicarle, pero desapareció entre la multitud de estudiantes. Mire hacia todos lados pero no había ni rastro de ella. Sonreí y me dirigí hacia mi aula. Hoy no teníamos ninguna clase juntos.
Los débiles rayos del sol yacían sobre mi cama. Estaba despierta desde hacía tiempo sentada en el borde de mi cama. Me sentía realmente feliz. Me volvía desperezar, por segunda vez, mientras emitía un suave bostezo. Me dirigí a mi armario y sin pensarlo demasiado cogí una sudadera de Mickie Mouse con unos shorts vaqueros. Por si hacía frío decidí llevarme una camisa vaquera. Cepille mi pelo de manera lenta y progresiva. Me puse unas gotitas de mi colonia favorita y salí por la puerta de mi habitación.
Paul no estaba. Se acaba de ir a trabajar. Tenía unos horarios un tanto raros en la empresa pero mientras él fuera feliz, cosa que se notaba perfectamente.
Miré el reloj redondo y negro que colgaba de la pared. 7:15.
Cogí una tazón y lo llené de leche y cereales. Los engullí sin apenas respirar. Colgué mi mochila o bagg como tradicionalmente llamábamos en mi pueblo y salí, no sin antes coger las llaves de casa. Tenía tres llaves: la de la puerta principal de casa, que también podía abrir la puerta trasera, la del garaje y la de mi moto, aunque está última apenas la usaba. Mis llaves tenían varios llaveros: uno de una foto de mi hermano y mis padres y por supuesto yo, otra de un perrito...
Me percaté de que ya había llegado. No sabía si tocar o no, pero me daba algo de vergüenza tocar por si sus padres dormían o qué se yo. Así que me senté enfrente de la acera y esperé pacientemente.
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POV: Sean
No pude dormir bien. No, pensando que al día siguiente volvería a verla y lo mejor era que hablaría con ella. La última vez que miré el reloj eran las 3:45.
Los pasos continuos de abajo y el ruido de los automóviles hizo que despertara y pegara un brinco saliendo de la cama de manera abrupta. Mire el reloj. 7:20
Apenas faltaban 10 minutos para que Allyson me esperase. Me asome por la ventana que daba al lugar donde quedamos, y efectivamente allí estaba ella, entretenida con algo que llevaba en las manos. Fui a mi armario y cogí lo primero que vi: unos pantalones oscuros y un jersey verde oliva. Baje las escaleras a trompicones, terminando de vestirme y coger mi mochila.
-Sean, come algo antes de irte.-dijo mi madre al otro lado de la cocina.- Todavía es pronto.
-Es que me esperan.
Mi madre pareció curiosa, pero antes de darle tiempo a preguntar fui velozmente hacia la cocina cogí un rebanada de tostada y les di un beso a ambas antes de salir por la puerta.
-Adiós bonitas.-dije con una nota de cariño en mis palabras.
Giré a la derecha y allí estaba. Se sobresaltó al oírme. Me miró de arriba abajo y empezó a reírse.
-Sean, ¿te has visto antes de salir? -dijo mientras con una mano se aguantaba la barriga y la otra me señalaba.
Mire hacia su dirección y vi que me había puesto el jersey del revés. Me encogí de hombros mientras me reía. Vi de reojo como Allyson me miraba y cuando la miré directamente quitó la mirada. Esboce una sonrisa divertida.
-Ya esta, doña perfecta.- le ofrecí la mano y se levanto. Tenía un tacto suave. -¿Quieres?-dije ofreciéndole mi rebanada. Negó.
-Gracias.
De camino hacia el instituto estuvimos cantando canciones de Fall Out Boy mientras hacíamos el cafre por medio de la calle. La gente que pasaba nos miraba raro, como si fuéramos dos chalados que acababan de fugarse de un manicomio y francamente lo parecíamos. No quería ir a clase y menos teniendo Literatura, así que se me ocurrió una genial idea para pasar al menos, una hora más con ella.
-Oye, Allyson. ¿Te apetece si hacemos pellas?-dijo susurrándoselo al oído. Note como un escalofrío recorría su cuerpo. Reí. Suponía que me diría que no ya que ella era más responsable que yo.
-Vale.-dijo sonriente.-Pero sólo esta vez, que si no me mal influencias.-dijo en tono severo
Ambos nos reímos
Fuimos a un parque cerca del instituto. Allyson se sentó en un columpio y yo me disponía a lo mismo cuando ella me lo quitó y caí al suelo. Me quede un rato allí como un completo idiota mientras ella no cesaba de reír. Su risa era adorable, dulce aunque tenía un tono malvado que atraía.
-Con que esas tenemos, ¿no? Muy bien, rubia, tú lo has querido.-cogí sus piernas antes de que ella se diera cuenta y la tire al suelo. Acabamos uno encima de otro mientras rotábamos.
Ella se revolvió con brusquedad pero pude inmovilizarla. Empecé hacerle cosquillas en el suelo mientras ella pataleaba.
-Por favor, para.-gritaba mientras varias lagrimas se mezclaban con su risa.
Me levante de un salto mientras le volví a ofrecer la mano. Ella miro desconfiada, mientras que con la otra se secaba las lágrimas con la manga de su jersey. Finalmente la cogió.
-Pero que sucia estás, Allyson!!-exageré mientras me ponía las manos en la cabeza. Se miro y se quito la suciedad con las manos- Si quieres te ayudo.-dije guiñándole un ojo mientras se espolsaba las piernas del polvo.
Me miro me dio una torta y dijo:
-Al menos yo se diferenciar el derecho del revés.-dijo para acto seguido darse la vuelta e irse.
Me la había devuelto por completo. Miré hacía donde iba y me uní a ella.
-¿No te habrás enfadado, enana?-dije mirándola a sus cristalinos ojos.
-Mmm...puede.-dijo mientras una sonrisa maliciosa le salía por la boca.- Tendrás que hacerme un favor para que te perdone, chaval.
Iba a replicarle, pero desapareció entre la multitud de estudiantes. Mire hacia todos lados pero no había ni rastro de ella. Sonreí y me dirigí hacia mi aula. Hoy no teníamos ninguna clase juntos.
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