viernes, 3 de enero de 2014

Capítulo 5.

POV: Allyson

5:00...aún quedaba una hora y media para verle. Había mirado el reloj por enésima vez. Sacudí mi cabeza y deje mis pensamientos aflorar.
Pensé en las cosas que sentía cuando le veía. Acepté a través de un suspiro que me gustaba, o al menos me atraía enormemente. Era algo evidente. Lo buscaba en cada rincón de la cafetería o en el patio principal, le miraba en cada clase de bioquímica,.... Me negaba a mi misma pensar que podía estar enamorada. "Aún no" dijo esa vocecilla en mi cabeza.
Me estaba poniendo nerviosa y cada minuto me impacientaba más, así que decidí darme una buena ducha antes de que él viniera.


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POV: Sean

Llegué a mi casa con la sonrisa en la boca, incluso mi madre me dijo que ya iba siendo hora de que empezará a sonreír. Pobre mujer, se preocupo bastante cuando me vio tan apagado. Comí con rapidez e incluso con ansia, deseaba que llegara la hora. Subí a mi habitación dando grandes zancadas. Me tire de un bote a la cama y comprobé mi móvil.
Mensaje de Fred:
Eh, bicho. ¿Dónde paras?
Te hemos estado esperando. 

Me había olvidado por completo. De todas formas las cosas habían mejorado considerablemente. Tecleé  con agilidad: " Fred me ha pasado algo increíble. Mañana te cuento"
No tarde en recibir otro mensaje con una única palabra

Mensaje de Fred:
¿Ella?

Volví a coger el móvil y mande un "" acompañado de un emoticono.
Mire el reloj de reojo. 6:10. Decidí irme ya, más que nada porque no podía esperar más. Mi casa estaba completamente vacía. Mi padre seguía en el taller. Era un buen mecánico. No es porque yo fuera su hijo pero le gustaba dejar sus trabajos niquelados, perfectos. Por eso había veces que pasaba horas y horas allí olvidándose incluso de comer  o cenar. Recuerdo que una vez mi madre estaba tan preocupada que me mando a buscarlo y allí lo encontré. En medio de cientos tornillos y llaves inglesas y rodeado de varios coches de distintos modelos y colores.
Mi madre, por su lado estaba con Holly en el parque. Se solían ir cada tarde para que ella pudiera jugar con sus amigas y mi madre hablar con las suyas. Lo típico.
Antes de irme cogí mi mochila, que estaba situada a la entrada, con todos los apuntes necesarios para impartir una buena clase de matemáticas.
No tarde ni 5 minutos en llegar. Su casa era especialmente bonita. De madera, tal y como ella decía muy rústica. Algunas ojas otoñales adornaban de manera casual el suelo. Había un banco de madera al lado izquierdo. Las ventanas eran altas. Se veía que era una casa luminosa.
Subí las escaleras dejando escapar un suspiro y toqué el timbre.
Pude escuchar unos pasos en el interior y varios ¿golpes? Algo parecido como cuando alguien tropieza con algún objeto.
Abrió la puerta un corpulento chico de unos 20 años. Su pelo dorado con bucles adornaban su cabeza. Su tez era morena y sus ojos azul cielo con un toque grisáceo. Me resultaban familiares. Supuse que era el hermano de Allyson. El chico me examino de arriba abajo con una sonrisa traviesa.
-Hola! Soy Sean, un amigo de Allyson. Habíamos quedado para estudiar matemáticas.-dije algo cortado.
La verdad es que aquel chico llegaba a intimidar al principio. Esbozó una enorme sonrisa.
-Oh, claro! Pasa. Soy Paul, su hermano.-dijo entre sonrisas.- Está arriba. Suerte con ellas. dijo mientras pasaba y a la vez me daba palmaditas en la espalda.
Su casa era más grande que la mía. Al entrar vi unas cuantas cajas en el suelo con diversas etiquetas. Era bastante rústica. Un enorme salón-comedor se encontraba a la derecha con una chimenea de fondos y varios sillones de cuero color café se disponían elegantemente en él.
A mi izquierda una cocina americana y acogedora. Tenía varias fotos de Allyson y su hermano Paul y de más personas pero no pude verlas. Un poco más hacia adelante, a la izquierda también, habían unas escaleras. Las subí apresuradamente.
Intenté divisar cual de todas las habitaciones era la de Allyson. Vi una con la puerta abierta del todo y pude observar, no sin fijarme con atención, ropa de mujer. Entré sin llamar y me encontré a Allyson de espaldas con una camiseta ancha y gris que le llegaba por medio muslo y unos calentadores. Me quede anonado con aquellas perfectas piernas de color canela.
-Si me vas a recibir así, vengo todos los días.-dije con una sonrisa en mis labios.
Ella se sobresaltó y se giro. Se ruborizó hasta adquirir ese tono rosáceo tan suyo.
-No te había oído. Me pongo algo más decente y nos ponemos. Siéntate ahí.-indico con el dedo índice hacia un robusto escritorio de madera, obviamente. Habían dos sillas. Ella no tardo en sentarse a mi lado.
La examiné de arriba a bajo mientras ella me miraba.
-Me gustaba más lo otro.-dije picarón
-Cállate idiota.-se río y me dio una buena cachetada.

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POV: Allyson

Llevábamos dos horas y media estudiando  y estaba realmente cansada pero no quería decirle nada para evitar que se fuera. No pude evitar bostezar mientras me explicaba un problema.
-Oye, si te aburro me lo dices y me voy.-dramatizo con sollozos
-No es eso, payaso. Estoy cansada. Podríamos parar.-propuse mirándolo fijamente a sus grandes ojos marrones.
-Si me sigues mirando así me voy a derretir, preciosa.-dijo con unos ojos centellantes.
Note como la sangre se subía por mis mejillas. Me mordí el labio inferior con cuidado. De repente se me ocurrió una idea.
-Espera un momento ahora vuelvo.-Baje corriendo haciendo caso omiso a las preguntas por parte de Sean y a las miradas insinuantes y bromas de mi hermano Paul. Cogí un bizcocho de chocolate que había hecho y lo subí.
-Eh! Eso era para mí.-refunfuñó mi hermano. Reí entre dientes
-Toma, para que no te quejes nunca de tu alumna.-dije
-No lo haría, créeme.-cogió un trozo y se lo metió en la boca.- Oye, Allyson. Si quieres enamorarme vas por muy buen camino.-dijo guiñándome un ojo.
Estaba a punto de descomponerme pero contesté divertida.
-¿Acaso no lo estás ya?
-Creída-bufó
-Idiota- respondí
Ambos nos reímos. Su móvil sonó con una canción de Fall out Boy "My songs knows that you did in the dark". Empezamos a tararearla a la vez y nos reímos.
-¿Si? ¿YA? Esta bien, mamá ya voy.-me miró algo entristecido o al menos eso me transmitía su mirada.- Allyson, ¿sabes qué hora es?
-Mmm..m-miré mi reloj.-Oh!! Son más de las 21:20. Siento haberte entretenido.
-¿Pero que dices, enana? Si me ha encantado estudiar contigo, pero mi madre me necesita.
Me gusto que me llamara "enana". Bajamos las escaleras. Mi hermano estaba viendo un partido de rugby tumbado en el sofá. Sean se detuvo y se acercó.
-¿Quién gana?-dijo como si se conocieran de toda la vida. Pero mi hermano actúo igual, aunque de él no me sorpendia mucho.
-London Irish. Menudo partidazo.- alzó la mirada- ¿Te vas ya? La próxima quédate a cenar.
-Te tomo la palabra.-se chocaron las manos y volvió hacía mi lugar donde le esperaba con una extraña mirada.
-Gracias, por todo, de verdad.-dije mientras abría la puerta y se iba hacia el porche.
-Oye, Allyson...quería preguntarte si...-notaba que estaba entrecortado.-bueno...¿si te parece bien que mañana vayamos al instituto juntos?
Aquello dio un vuelco en mi corazón. No cesaba de latir con fuerza.
-Claro!!-dije con demasiado entusiasmo. Río.- Te espero a y media bajo.
-Adiós, preciosa.-susurró.

Cerré la puerta. Mire a mi hermano quien me miraba con una ceja enarcada y me tape los oídos para ir derecha a la cocina mientras él no dejaba de repetir palabras de nuestra conversación.


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