sábado, 4 de enero de 2014

Capítulo 7.

POV: Sean

Las clases se pasaban con suma lentitud mientras yo no deseaba otra cosa que volver a verla. Me sentía cómodo con ella. Cuando el timbre sonó esboce una media sonrisa. A mi aún me quedaban dos horas, así que me olvide de verla. Me levante tan efusivo que casi no me percate de que una mano me sujetaba. Era Alex. Miraba con una sonrisa maliciosa.
-Oye, dime que aun tengo alguna oportunidad.-dijo con cara de pena.
Reí ante su comentario. Mikel se unió a su drama. Fred también se reía y me daba codazos.
-Creo que no.-dije sacandole la lengua.
-Va, cuéntanos que hiciste ayer picarón.-dijo Fred mientras Mikel y Alex se revolvían en sus asientos.
Carol se acerco a nuestra mesa nos saludo y se unió a la conversación. No me daba vergüenza hablar de esto delante de ella, para mi era una más, como una hermana.
-Nada. Me la encontré "casualmente" -hice comillas con los dedos y todos reímos.- y hablando, hablando le propuse ser su nuevo profesor de matemáticas y hoy vine con ella.
Reímos un rato y luego Carol me dijo que quería conocerla. Le gustaba esa chica, mucho más que Amanda. Nadie se llevaba bien con ella, entro en el grupo por Matt un antiguo amigo que se marcho del pueblo y nos visitaba en fiestas y en verano. Cuando me quise dar cuenta, habíamos vuelto a clase. Suspiré mientras mis amigos reían. Puse los ojos en blanco y me senté.

Las clases se hicieron más amenas y cuando escuche el timbre ruidoso incluso me sorprendió. Me dirigí hacia fuera con paso decidido pero lento. Miraba por cada rincón pero con sutileza, observando como la gente ya planeaba Halloween. Vi a varias chicas de su clase y divisé entre ellas a Meredith, me acerqué apresurando un poco el paso.
-Hola Meredith!-ella se sorprendió. No había hablado mucho con ella.- ¿Dónde está Allyson?
-Se fue por una emergencia.-dijo ella encogiéndose de hombros dándome a entender, así, que no sabía cual era la emergencia.
Mientras iba a casa sentí algo extraño en mi estómago, una especie de preocupación aunque también me frustré de no verla, la mezcla de sentimientos cada vez se agravaba más. Pensé en pasarme por su casa y eso hice, pero al llegar allí la ilusión se me rompió en mil pedazos al ver que no había nadie.
Regresé a casa arrastrando los pies por el duro asfalto mientras el viento acariciaba ferozmente mi cara.

*********************************************************************************

POV: Allyson

Acababa de despertar. Notaba que mi espalda estaba llena de cardenales y tenía un tremendo dolor de cuello. Era demasiado propensa a los moratones. Recuerdo que de pequeña un toque insignificante ya producía un morado con una inflamación de mil demonios.
Aquel sillón del hospital era bastante incómodo. Apenas se escuchaba el sonido de las máquinas y alguna respiración. Paul me miraba. Sus ojos azul cielo se fijaban en los mios con suma intensidad. Me acerqué a él.
-Cómo me vuelvas hacer esto, te arranco los ojos, chaval.-dije mientras le daba un beso dulce en la mejilla.
Sonrío. Eso me bastaba para saber que estaba bien.
Había resbalado en una escalera recién fregada. ¡Bravo por Paul! ¿Acaso no miraba el suelo? En realidad estuve muy preocupada hasta que llegué al hospital y me contó por su propia boca lo que había sucedido. Tan sólo tenía moratones y un esguince sin demasiada importancia. Pero le dije al médico que lo ingresarán, al contarle que yo tenía que cuidar de él y que mis padres no estaban, pareció convencerse.
Aún nos quedaban un día y medio para irnos, el domingo por la tarde. Decidí contarle cómo me había ido el día a mi hermano y discutir sobre los partidos de béisbol, era muy aficionada he de decirlo.

Volvimos a mi casa entre risas y recuerdos. La casa daba algo de grima por fuera. La pintura estaba demasiado desgastada.
-Paul, quiero pintar la casa. Creo que le hará falta.-dije mirándola de arriba a bajo.
Paul siguió mi mirada.
-De acuerdo. La pintaremos.- paso su brazo por encima de mi hombro y entramos a casa.
Le preparé una sopa de verduras y unos buenos trozos de pechuga no muy hecha, tal y como le gustaban.
-Hermanita, me voy a poner más malito para que me cuides.-dijo mientras sorbía una buena cucharada de sopa. Reí.
Me encantaba cocinar. Desde pequeña, recuerdo vagamente que miraba como mi madre lo hacía y después, claro, mi tía. Estuvimos hablando un rato y me fui a dormir. Estaba agotada. Además algo extraño dentro de mi ocurría, me sentía vacía y suponía el por qué...

El despertador no dejaba de emitir ese estrépito sonido que machaba en mis tímpanos sin cesar. Lo apagué medio grogui, pero cuando vi la hora que era por el rabillo del ojo me levante de un salto. Eran las 7:30 pasadas. Bien, Allyson. Llegaría tarde a mi cita con Sean, bueno no era una cita pero...algo era.
Sean. Había soñado con él. Conmigo. Solos. Besándonos...
-Allys!!! Son las 7:40. No llegarás al instituto renacuaja.-las voces de Paul retumbaban por toda la casa.
Me puse una blusa de color beig con unos jeans ajustados, unos botines color tierra y mi chaqueta favorita.
Cuando baje del aseo me fije que ya eran menos diez. Vale. IMPOSIBLE llegar a hora, así que me lo tome con pasividad y desayuné tranquilamente.

*********************************************************************************


POV: Sean

Allyson no había llegado al encuentro. Pensé de manera absurda y ridícula que tal vez estuviera enfadada conmigo por la broma que le gaste pero no tenía sentido. Gracias a Dios, tan sólo teníamos dos clases: a 1ª hora y a 3ª  hora. La primera hora se me paso volando. Dibujo. Imaginaros.
Salí de clase con una sonrisa en mis labios, mientras todos nos dirigíamos a la cafetería. Al abrir las puertas, la vi. Vi a la cosa más bonita. Allyson.
Miraba el móvil de manera distraída. Alzó la cabeza y me saludo energéticamente. Me quede como un bobo, supuse, ya que mis amigos me dieron múltiples codazos y Carol me susurro al oído:
-Pero salúdala.
La salude, algo avergonzado mientras escuchaba risitas a mis espaldas:
-Mikel vamos a dejarle esta chica a Sean. Le gusta y esta enamorado y ahí yo no me meto.
-Es verdad.-susurro Fred metiéndose en la conversación.
-Luego os veo chicos.-dije dándome la vuelta
Mikel me lanzó un besito.
-Presentanosla.-dijo Alex encogiéndose de hombros-Al menos que nos alegre la vista.
-No, que si no se asusta. Aún es pronto, bruto.-dijo Carol
Hice caso omiso de sus comentarios y me dirigí hacia donde ella estaba sentada. Estaba sola y observé que su grupo estaba a escasos metros de allí. Pude ver la mirada de Dan, tan fría y calculadora. Me sonreí a mi mismo.
-Hola, preciosa!-iba a continuar hablando pero ella no me dejo.
-Hola Sean! Siento muchísimo lo de esta mañana, me quedé durmiendo por qué verás estuve en el hospital porque el idiota de mi hermano...-no dejo de hablar en un segundo mientras me contaba la historia.
-Respira Allyson. A veces el cuerpo necesita oxígeno.
Se sonrojó mientras yo sonreía como un idiota. Un idiota enamorado. En realidad ya me daba igual pensar que estaba enamorado, sólo sabía que  necesitaba su presencia, pero no sabía si eso era amor.
-Estuve muy preocupado por ti. Fui a tu casa.- aquello le sorprendió- Incluso pensé que te enfadaste
-No me podría enfadar contigo.
Nos miramos durante varios minutos. Notaba como la gente de mi alrededor nos miraba pero no me importaba.
-Te debo una.-dijo Allyson de repente.- Así que pídeme lo que quieras...siempre y cuando sea bueno y lo haré.
-Lo que quiera...eh?-me pegó otra bofetada- Vas a crearme un trauma, enana. Quiero...-pensé en la fiesta de Halloween y la bombillita se encendió por sí sola.-que vengas conmigo en Hallowen, enana.
-Hecho.-dijo dándome la mano
El timbre sonó pero nosotros seguíamos mirándonos a los ojos. Aquellos ojos con los que soñé durante las últimas dos noches, pero ni en sueños esa belleza se acercaba a la de mis sueños. Tan cristalinos, tan brillantes...
-Bueno, Sean. Voy a clase que ya me he saltado una.-dijo de repenté, más sonrojada de lo normal. Esta vez tenía un tono cereza que le daban aún un aspecto más irresistible a sus sonrosados labios.
-¿Te veo luego, preciosa?-dije con esperanza.
Negó.
-Tengo tareas que hacer. Mejor nos vemos mañana.-miro mi cara y añadió divertida.- ¿Sobrevivirás?
-Lo intentaré.-dije con absoluta y total franqueza.


Capítulo 6.

POV: Allyson

Los débiles rayos del sol yacían sobre mi cama. Estaba despierta desde hacía tiempo sentada en el borde de mi cama. Me sentía realmente feliz. Me volvía desperezar, por segunda vez, mientras emitía un suave bostezo. Me dirigí a mi armario y sin pensarlo demasiado cogí una sudadera de Mickie Mouse con unos shorts vaqueros. Por si hacía frío decidí llevarme una camisa vaquera. Cepille mi pelo de manera lenta y progresiva. Me puse unas gotitas de mi colonia favorita y salí por la puerta de mi habitación.
Paul no estaba. Se acaba de ir a trabajar. Tenía unos horarios un tanto raros en la empresa pero mientras él fuera feliz, cosa que se notaba perfectamente.
Miré el reloj redondo y negro que colgaba de la pared. 7:15.
Cogí una tazón y lo llené de leche y cereales. Los engullí sin apenas respirar. Colgué mi mochila o bagg como tradicionalmente llamábamos en mi pueblo y salí, no sin antes coger las llaves de casa. Tenía tres llaves: la de la puerta principal de casa, que también podía abrir la puerta trasera, la del garaje y la de mi moto, aunque está última apenas la usaba. Mis llaves tenían varios llaveros: uno de una foto de mi hermano y mis padres y por supuesto yo, otra de un perrito...
Me percaté de que ya había llegado. No sabía si tocar o no, pero me daba algo de vergüenza tocar por si sus padres dormían o qué se yo. Así que me senté enfrente de la acera y esperé pacientemente.

*********************************************************************************

POV: Sean

No pude dormir bien. No, pensando que al día siguiente volvería a verla y lo mejor era que hablaría con ella. La última vez que miré el reloj eran las 3:45.
Los pasos continuos de abajo y el ruido de los automóviles hizo que despertara y pegara un brinco saliendo de la cama de manera abrupta. Mire el reloj. 7:20
Apenas faltaban 10 minutos para que Allyson me esperase. Me asome por la ventana que daba al lugar donde quedamos, y efectivamente allí estaba ella, entretenida con algo que llevaba en las manos. Fui a mi armario y cogí lo primero que vi: unos pantalones oscuros y un jersey verde oliva. Baje las escaleras a trompicones, terminando de vestirme y coger mi mochila.
-Sean, come algo antes de irte.-dijo mi madre al otro lado de la cocina.- Todavía es pronto.
-Es que me esperan.
Mi madre pareció curiosa, pero antes de darle tiempo a preguntar fui velozmente hacia la cocina cogí un rebanada de tostada y les di un beso a ambas antes de salir por la puerta.
-Adiós bonitas.-dije con una nota de cariño en mis palabras.
Giré a la derecha y allí estaba. Se sobresaltó al oírme. Me miró de arriba abajo y empezó a reírse.
-Sean, ¿te has visto antes de salir? -dijo mientras con una mano se aguantaba la barriga y la otra me señalaba.
Mire hacia su dirección y vi que me había puesto el jersey del revés. Me encogí de hombros mientras me reía. Vi de reojo como Allyson me miraba y cuando la miré directamente quitó la mirada. Esboce una sonrisa divertida.
-Ya esta, doña perfecta.- le ofrecí la mano y se levanto. Tenía un tacto suave. -¿Quieres?-dije ofreciéndole mi rebanada. Negó.
-Gracias.
De camino hacia el instituto estuvimos cantando canciones de Fall Out Boy mientras hacíamos el cafre por medio de la calle. La gente que pasaba nos miraba raro, como si fuéramos dos chalados que acababan de fugarse de un manicomio y francamente lo parecíamos. No quería ir a clase y menos teniendo Literatura, así que se me ocurrió una genial idea para pasar al menos, una hora más con ella.
-Oye, Allyson. ¿Te apetece si hacemos pellas?-dijo susurrándoselo al oído. Note como un escalofrío recorría su cuerpo. Reí. Suponía que me diría que no ya que ella era más responsable que yo.
-Vale.-dijo sonriente.-Pero sólo esta vez, que si no me mal influencias.-dijo en tono severo
Ambos nos reímos
Fuimos a un parque cerca del instituto. Allyson se sentó en un columpio y yo me disponía a lo mismo cuando ella me lo quitó y caí al suelo. Me quede un rato allí como un completo idiota mientras ella no cesaba de reír. Su risa era adorable, dulce aunque tenía un tono malvado que atraía.
-Con que esas tenemos, ¿no? Muy bien, rubia, tú lo has querido.-cogí sus piernas antes de que ella se diera cuenta y la tire al suelo. Acabamos uno encima de otro mientras rotábamos.
Ella se revolvió con brusquedad pero pude inmovilizarla. Empecé hacerle cosquillas en el suelo mientras ella pataleaba.
-Por favor, para.-gritaba mientras varias lagrimas se mezclaban con su risa.
Me levante de un salto mientras le volví a ofrecer la mano. Ella miro desconfiada, mientras que con la otra se secaba las lágrimas con la manga de su jersey. Finalmente la cogió.
-Pero que sucia estás, Allyson!!-exageré mientras me ponía las manos en la cabeza. Se miro y se quito la suciedad con las manos- Si quieres te ayudo.-dije guiñándole un ojo mientras se espolsaba las piernas del polvo.
Me miro me dio una torta y dijo:
-Al menos yo se diferenciar el derecho del revés.-dijo para acto seguido darse la vuelta e irse.
Me la había devuelto por completo. Miré hacía donde iba y me uní a ella.
-¿No te habrás enfadado, enana?-dije mirándola a sus cristalinos ojos.
-Mmm...puede.-dijo mientras una sonrisa maliciosa le salía por la boca.- Tendrás que hacerme un favor para que te perdone, chaval.
Iba a replicarle, pero desapareció entre la multitud de estudiantes. Mire hacia todos lados pero no había ni rastro de ella. Sonreí y me dirigí hacia mi aula. Hoy no teníamos ninguna clase juntos.


viernes, 3 de enero de 2014

Capítulo 5.

POV: Allyson

5:00...aún quedaba una hora y media para verle. Había mirado el reloj por enésima vez. Sacudí mi cabeza y deje mis pensamientos aflorar.
Pensé en las cosas que sentía cuando le veía. Acepté a través de un suspiro que me gustaba, o al menos me atraía enormemente. Era algo evidente. Lo buscaba en cada rincón de la cafetería o en el patio principal, le miraba en cada clase de bioquímica,.... Me negaba a mi misma pensar que podía estar enamorada. "Aún no" dijo esa vocecilla en mi cabeza.
Me estaba poniendo nerviosa y cada minuto me impacientaba más, así que decidí darme una buena ducha antes de que él viniera.


*********************************************************************************

POV: Sean

Llegué a mi casa con la sonrisa en la boca, incluso mi madre me dijo que ya iba siendo hora de que empezará a sonreír. Pobre mujer, se preocupo bastante cuando me vio tan apagado. Comí con rapidez e incluso con ansia, deseaba que llegara la hora. Subí a mi habitación dando grandes zancadas. Me tire de un bote a la cama y comprobé mi móvil.
Mensaje de Fred:
Eh, bicho. ¿Dónde paras?
Te hemos estado esperando. 

Me había olvidado por completo. De todas formas las cosas habían mejorado considerablemente. Tecleé  con agilidad: " Fred me ha pasado algo increíble. Mañana te cuento"
No tarde en recibir otro mensaje con una única palabra

Mensaje de Fred:
¿Ella?

Volví a coger el móvil y mande un "" acompañado de un emoticono.
Mire el reloj de reojo. 6:10. Decidí irme ya, más que nada porque no podía esperar más. Mi casa estaba completamente vacía. Mi padre seguía en el taller. Era un buen mecánico. No es porque yo fuera su hijo pero le gustaba dejar sus trabajos niquelados, perfectos. Por eso había veces que pasaba horas y horas allí olvidándose incluso de comer  o cenar. Recuerdo que una vez mi madre estaba tan preocupada que me mando a buscarlo y allí lo encontré. En medio de cientos tornillos y llaves inglesas y rodeado de varios coches de distintos modelos y colores.
Mi madre, por su lado estaba con Holly en el parque. Se solían ir cada tarde para que ella pudiera jugar con sus amigas y mi madre hablar con las suyas. Lo típico.
Antes de irme cogí mi mochila, que estaba situada a la entrada, con todos los apuntes necesarios para impartir una buena clase de matemáticas.
No tarde ni 5 minutos en llegar. Su casa era especialmente bonita. De madera, tal y como ella decía muy rústica. Algunas ojas otoñales adornaban de manera casual el suelo. Había un banco de madera al lado izquierdo. Las ventanas eran altas. Se veía que era una casa luminosa.
Subí las escaleras dejando escapar un suspiro y toqué el timbre.
Pude escuchar unos pasos en el interior y varios ¿golpes? Algo parecido como cuando alguien tropieza con algún objeto.
Abrió la puerta un corpulento chico de unos 20 años. Su pelo dorado con bucles adornaban su cabeza. Su tez era morena y sus ojos azul cielo con un toque grisáceo. Me resultaban familiares. Supuse que era el hermano de Allyson. El chico me examino de arriba abajo con una sonrisa traviesa.
-Hola! Soy Sean, un amigo de Allyson. Habíamos quedado para estudiar matemáticas.-dije algo cortado.
La verdad es que aquel chico llegaba a intimidar al principio. Esbozó una enorme sonrisa.
-Oh, claro! Pasa. Soy Paul, su hermano.-dijo entre sonrisas.- Está arriba. Suerte con ellas. dijo mientras pasaba y a la vez me daba palmaditas en la espalda.
Su casa era más grande que la mía. Al entrar vi unas cuantas cajas en el suelo con diversas etiquetas. Era bastante rústica. Un enorme salón-comedor se encontraba a la derecha con una chimenea de fondos y varios sillones de cuero color café se disponían elegantemente en él.
A mi izquierda una cocina americana y acogedora. Tenía varias fotos de Allyson y su hermano Paul y de más personas pero no pude verlas. Un poco más hacia adelante, a la izquierda también, habían unas escaleras. Las subí apresuradamente.
Intenté divisar cual de todas las habitaciones era la de Allyson. Vi una con la puerta abierta del todo y pude observar, no sin fijarme con atención, ropa de mujer. Entré sin llamar y me encontré a Allyson de espaldas con una camiseta ancha y gris que le llegaba por medio muslo y unos calentadores. Me quede anonado con aquellas perfectas piernas de color canela.
-Si me vas a recibir así, vengo todos los días.-dije con una sonrisa en mis labios.
Ella se sobresaltó y se giro. Se ruborizó hasta adquirir ese tono rosáceo tan suyo.
-No te había oído. Me pongo algo más decente y nos ponemos. Siéntate ahí.-indico con el dedo índice hacia un robusto escritorio de madera, obviamente. Habían dos sillas. Ella no tardo en sentarse a mi lado.
La examiné de arriba a bajo mientras ella me miraba.
-Me gustaba más lo otro.-dije picarón
-Cállate idiota.-se río y me dio una buena cachetada.

*********************************************************************************

POV: Allyson

Llevábamos dos horas y media estudiando  y estaba realmente cansada pero no quería decirle nada para evitar que se fuera. No pude evitar bostezar mientras me explicaba un problema.
-Oye, si te aburro me lo dices y me voy.-dramatizo con sollozos
-No es eso, payaso. Estoy cansada. Podríamos parar.-propuse mirándolo fijamente a sus grandes ojos marrones.
-Si me sigues mirando así me voy a derretir, preciosa.-dijo con unos ojos centellantes.
Note como la sangre se subía por mis mejillas. Me mordí el labio inferior con cuidado. De repente se me ocurrió una idea.
-Espera un momento ahora vuelvo.-Baje corriendo haciendo caso omiso a las preguntas por parte de Sean y a las miradas insinuantes y bromas de mi hermano Paul. Cogí un bizcocho de chocolate que había hecho y lo subí.
-Eh! Eso era para mí.-refunfuñó mi hermano. Reí entre dientes
-Toma, para que no te quejes nunca de tu alumna.-dije
-No lo haría, créeme.-cogió un trozo y se lo metió en la boca.- Oye, Allyson. Si quieres enamorarme vas por muy buen camino.-dijo guiñándome un ojo.
Estaba a punto de descomponerme pero contesté divertida.
-¿Acaso no lo estás ya?
-Creída-bufó
-Idiota- respondí
Ambos nos reímos. Su móvil sonó con una canción de Fall out Boy "My songs knows that you did in the dark". Empezamos a tararearla a la vez y nos reímos.
-¿Si? ¿YA? Esta bien, mamá ya voy.-me miró algo entristecido o al menos eso me transmitía su mirada.- Allyson, ¿sabes qué hora es?
-Mmm..m-miré mi reloj.-Oh!! Son más de las 21:20. Siento haberte entretenido.
-¿Pero que dices, enana? Si me ha encantado estudiar contigo, pero mi madre me necesita.
Me gusto que me llamara "enana". Bajamos las escaleras. Mi hermano estaba viendo un partido de rugby tumbado en el sofá. Sean se detuvo y se acercó.
-¿Quién gana?-dijo como si se conocieran de toda la vida. Pero mi hermano actúo igual, aunque de él no me sorpendia mucho.
-London Irish. Menudo partidazo.- alzó la mirada- ¿Te vas ya? La próxima quédate a cenar.
-Te tomo la palabra.-se chocaron las manos y volvió hacía mi lugar donde le esperaba con una extraña mirada.
-Gracias, por todo, de verdad.-dije mientras abría la puerta y se iba hacia el porche.
-Oye, Allyson...quería preguntarte si...-notaba que estaba entrecortado.-bueno...¿si te parece bien que mañana vayamos al instituto juntos?
Aquello dio un vuelco en mi corazón. No cesaba de latir con fuerza.
-Claro!!-dije con demasiado entusiasmo. Río.- Te espero a y media bajo.
-Adiós, preciosa.-susurró.

Cerré la puerta. Mire a mi hermano quien me miraba con una ceja enarcada y me tape los oídos para ir derecha a la cocina mientras él no dejaba de repetir palabras de nuestra conversación.


miércoles, 1 de enero de 2014

Capítulo 4

POV: Sean

Pasaron dos semanas de manera lenta, muy lenta. Y cada vez me desesperaba y me frustraba al ver que las oportunidades de hablar con ella se me escurrían entre los dedos como si fuese agua.
Aquel viernes la clase había quedado en el CCK, un bar de tapas y cañas de mi pueblo, y decidí ir para despejarme y para olvidar a esa chica. A ella.
La clase de dibujo técnico se retraso demasiado. El maestro tardo muchísimo en explicarnos el diédrico, y muchos de los alumnos tardamos en que el dibujo saliera perfecto. Con las medidas perfectas en cada línea. No es que fuera un estudiante de sobresaliente, pero en dibujo técnico disfrutaba haciendo tangencias y trazados básicos. Por eso me exigía a mi mismo más nota que cualquier otra asignatura.
Salí de clase contento, me había sacado un 9,8 en la prueba de diédrico, aunque he de decir que tarde más de una hora y media en hacerlo perfecto, o casi perfecto. Mientras caminaba hacia la salida del instituto me encontré con ella. Entonces vi mi oportunidad y como un tigre hambriento que acecha a un grupo de ciervos decidí cuidar cada uno de mis pasos.
Me giré y cogí la dirección del pasillo de la izquierda, así llegaría al mismo punto y parecería casual. Una vez llegué gire nuevamente a la derecha y baje los escalones de dos en dos y cuando escuche algo, solo entonces aminoré el paso.
-Hola.-le dije alegremente.
Me miro algo sorprendida. Se quito los auriculares de las orejas.
-Hola, Sean! ¿Sales ahora de clase?-pregunto extrañada. Me sorprendió que se supiera mi nombre, pero recordé que varias veces en clase me llamaban o...quizá había preguntado por mi.
-Si, es que hemos estado haciendo una especie de examen en diédrico; y tú, ¿de dónde vienes?-dije curioso
-Pues estaba en la biblioteca repasando matemáticas.-se le notaba cansada y algo apenada.
Matemáticas. Otro de mis puntos fuertes. No necesitaba machacarlas para entenderlas. Con dos ejercicios por tipo de problema y ya sabía hacer todos los problemas que se me plantearan. Bueno, todos no sé, pero casi todos.
-¿Quieres que te eche un cable?-de repente en mi mente brotó esa idea de manera inmediata. Si le daba clases pasaría tiempo con ella y era una buena forma de conocerla, bueno de conocernos. Ella levantó la cabeza, ruborizándose, pero no hasta el punto de alcanzar ese tono anaranjado que tanto me gustaba.
-No quiero molestar, Sean. Tú tienes tus cosas y yo....-le corte.
-No es problema, de verdad que no.
Sonrío tímidamente. Durante el trayecto a nuestras casas estuvimos hablando de muchas cosas: de mi nota en dibujo, de sus primeros días de clase, de como lo haríamos con las clases de matemáticas ... Notaba que había algo, quizá eso que la gente llama "química" o feeling entre nosotros. Es curioso que lo notara tan pronto quizá es porque nunca antes me había llegado a entusiasmar tanto por alguien de esa forma.
-Oye, Allyson.¿Dónde vives, exactamente?-dije al darme cuenta que mi casa estaba no muy lejos.
-En Road Park. Es una especie de valle donde hay varias casas de madera, muy rústicas.
El karma estaba siendo justo.
-Osea, eres mi vecina nueva.-traduje.
Al igual que yo se sorpendio mucho.

*********************************************************************************

POV: Allyson

Agradecí enormemente al destino por encontrarme con Sean y por que fuera mi profesor particular de matemáticas. Aquel chico me atraía enormemente.
Me gustaba hablar con él, me sentía realmente cómoda al contarle mis pensamientos o cualquier sentimiento.
Llegamos a mi casa, estaba detrás justo de la suya, según me indico él.
-Muchas gracias. Me ha gustado mucho hablar contigo.-dije con una sonrisa que supuse que era de idiota en la cara.
Sonrío abiertamente, como si aquello le hubiera hecho muy feliz.
-Es agradable hablar con una chica tan guapa y tan lista como tú.
Le miré sorprendida. Varios comentarios de Meredith aparecieron de repente pero decidí reprimirlos. Había decidido no juzgarlo. No me parecía justo. Mi madre siempre había dicho que no hay que hacer caso a los comentarios, que lo mejor para conocer a una persona es entablar una relación con dicha persona, y eso iba hacer.
Volví a la realidad. Me miraba. Con sus penetrantes ojos marrón chocolate, de una manera divertida. Estuvimos un tiempo mirándonos mientras sin darnos cuenta nuestros cuerpos se aproximaban con suma lentitud. Pero por desgracia sonó mi móvil.
-Si...si, ya voy. Ajá. Vale, cara culo-dije riéndome.-Era mi hermano. Esta preocupado.-dije mientras me encogía de hombros.
-Normal. Es que la juventud de hoy en día no respeteaís nada. Que vergüenza! -dijo en tono neutro.
Me quedé con la boca abierta pero supe contestarle:
-Perdone usted, anciano.
Nos echamos a reír como dos amigos que se conocen de toda la vida.
-Bueno, hasta mañana Sean.
-No, hasta mañana no. Hasta las 6:30 en nuestra "first class de maths"-dijo en acento inglés con varios errores gramaticales. Volvía a reír.
-Bueno, pues hasta las 6:30, payaso.- dije mientras me alejaba sacándole la lengua.
-Te arrepentirás de haberme llamado así, te arrepentirás. -decía a grito pelado.

Y pensar, que sólo deseaba que fueran las 6:30 para verle. Para ver sus profundos e intensos ojos marrones. Para ver su torcida y traviesa sonrisa.. Oh, oh...