POV: Sean
Las clases se pasaban con suma lentitud mientras yo no deseaba otra cosa que volver a verla. Me sentía cómodo con ella. Cuando el timbre sonó esboce una media sonrisa. A mi aún me quedaban dos horas, así que me olvide de verla. Me levante tan efusivo que casi no me percate de que una mano me sujetaba. Era Alex. Miraba con una sonrisa maliciosa.
-Oye, dime que aun tengo alguna oportunidad.-dijo con cara de pena.
Reí ante su comentario. Mikel se unió a su drama. Fred también se reía y me daba codazos.
-Creo que no.-dije sacandole la lengua.
-Va, cuéntanos que hiciste ayer picarón.-dijo Fred mientras Mikel y Alex se revolvían en sus asientos.
Carol se acerco a nuestra mesa nos saludo y se unió a la conversación. No me daba vergüenza hablar de esto delante de ella, para mi era una más, como una hermana.
-Nada. Me la encontré "casualmente" -hice comillas con los dedos y todos reímos.- y hablando, hablando le propuse ser su nuevo profesor de matemáticas y hoy vine con ella.
Reímos un rato y luego Carol me dijo que quería conocerla. Le gustaba esa chica, mucho más que Amanda. Nadie se llevaba bien con ella, entro en el grupo por Matt un antiguo amigo que se marcho del pueblo y nos visitaba en fiestas y en verano. Cuando me quise dar cuenta, habíamos vuelto a clase. Suspiré mientras mis amigos reían. Puse los ojos en blanco y me senté.
Las clases se hicieron más amenas y cuando escuche el timbre ruidoso incluso me sorprendió. Me dirigí hacia fuera con paso decidido pero lento. Miraba por cada rincón pero con sutileza, observando como la gente ya planeaba Halloween. Vi a varias chicas de su clase y divisé entre ellas a Meredith, me acerqué apresurando un poco el paso.
-Hola Meredith!-ella se sorprendió. No había hablado mucho con ella.- ¿Dónde está Allyson?
-Se fue por una emergencia.-dijo ella encogiéndose de hombros dándome a entender, así, que no sabía cual era la emergencia.
Mientras iba a casa sentí algo extraño en mi estómago, una especie de preocupación aunque también me frustré de no verla, la mezcla de sentimientos cada vez se agravaba más. Pensé en pasarme por su casa y eso hice, pero al llegar allí la ilusión se me rompió en mil pedazos al ver que no había nadie.
Regresé a casa arrastrando los pies por el duro asfalto mientras el viento acariciaba ferozmente mi cara.
*********************************************************************************
POV: Allyson
Acababa de despertar. Notaba que mi espalda estaba llena de cardenales y tenía un tremendo dolor de cuello. Era demasiado propensa a los moratones. Recuerdo que de pequeña un toque insignificante ya producía un morado con una inflamación de mil demonios.
Aquel sillón del hospital era bastante incómodo. Apenas se escuchaba el sonido de las máquinas y alguna respiración. Paul me miraba. Sus ojos azul cielo se fijaban en los mios con suma intensidad. Me acerqué a él.
-Cómo me vuelvas hacer esto, te arranco los ojos, chaval.-dije mientras le daba un beso dulce en la mejilla.
Sonrío. Eso me bastaba para saber que estaba bien.
Había resbalado en una escalera recién fregada. ¡Bravo por Paul! ¿Acaso no miraba el suelo? En realidad estuve muy preocupada hasta que llegué al hospital y me contó por su propia boca lo que había sucedido. Tan sólo tenía moratones y un esguince sin demasiada importancia. Pero le dije al médico que lo ingresarán, al contarle que yo tenía que cuidar de él y que mis padres no estaban, pareció convencerse.
Aún nos quedaban un día y medio para irnos, el domingo por la tarde. Decidí contarle cómo me había ido el día a mi hermano y discutir sobre los partidos de béisbol, era muy aficionada he de decirlo.
Volvimos a mi casa entre risas y recuerdos. La casa daba algo de grima por fuera. La pintura estaba demasiado desgastada.
-Paul, quiero pintar la casa. Creo que le hará falta.-dije mirándola de arriba a bajo.
Paul siguió mi mirada.
-De acuerdo. La pintaremos.- paso su brazo por encima de mi hombro y entramos a casa.
Le preparé una sopa de verduras y unos buenos trozos de pechuga no muy hecha, tal y como le gustaban.
-Hermanita, me voy a poner más malito para que me cuides.-dijo mientras sorbía una buena cucharada de sopa. Reí.
Me encantaba cocinar. Desde pequeña, recuerdo vagamente que miraba como mi madre lo hacía y después, claro, mi tía. Estuvimos hablando un rato y me fui a dormir. Estaba agotada. Además algo extraño dentro de mi ocurría, me sentía vacía y suponía el por qué...
El despertador no dejaba de emitir ese estrépito sonido que machaba en mis tímpanos sin cesar. Lo apagué medio grogui, pero cuando vi la hora que era por el rabillo del ojo me levante de un salto. Eran las 7:30 pasadas. Bien, Allyson. Llegaría tarde a mi cita con Sean, bueno no era una cita pero...algo era.
Sean. Había soñado con él. Conmigo. Solos. Besándonos...
-Allys!!! Son las 7:40. No llegarás al instituto renacuaja.-las voces de Paul retumbaban por toda la casa.
Me puse una blusa de color beig con unos jeans ajustados, unos botines color tierra y mi chaqueta favorita.
Cuando baje del aseo me fije que ya eran menos diez. Vale. IMPOSIBLE llegar a hora, así que me lo tome con pasividad y desayuné tranquilamente.
*********************************************************************************
POV: Sean
Allyson no había llegado al encuentro. Pensé de manera absurda y ridícula que tal vez estuviera enfadada conmigo por la broma que le gaste pero no tenía sentido. Gracias a Dios, tan sólo teníamos dos clases: a 1ª hora y a 3ª hora. La primera hora se me paso volando. Dibujo. Imaginaros.
Salí de clase con una sonrisa en mis labios, mientras todos nos dirigíamos a la cafetería. Al abrir las puertas, la vi. Vi a la cosa más bonita. Allyson.
Miraba el móvil de manera distraída. Alzó la cabeza y me saludo energéticamente. Me quede como un bobo, supuse, ya que mis amigos me dieron múltiples codazos y Carol me susurro al oído:
-Pero salúdala.
La salude, algo avergonzado mientras escuchaba risitas a mis espaldas:
-Mikel vamos a dejarle esta chica a Sean. Le gusta y esta enamorado y ahí yo no me meto.
-Es verdad.-susurro Fred metiéndose en la conversación.
-Luego os veo chicos.-dije dándome la vuelta
Mikel me lanzó un besito.
-Presentanosla.-dijo Alex encogiéndose de hombros-Al menos que nos alegre la vista.
-No, que si no se asusta. Aún es pronto, bruto.-dijo Carol
Hice caso omiso de sus comentarios y me dirigí hacia donde ella estaba sentada. Estaba sola y observé que su grupo estaba a escasos metros de allí. Pude ver la mirada de Dan, tan fría y calculadora. Me sonreí a mi mismo.
-Hola, preciosa!-iba a continuar hablando pero ella no me dejo.
-Hola Sean! Siento muchísimo lo de esta mañana, me quedé durmiendo por qué verás estuve en el hospital porque el idiota de mi hermano...-no dejo de hablar en un segundo mientras me contaba la historia.
-Respira Allyson. A veces el cuerpo necesita oxígeno.
Se sonrojó mientras yo sonreía como un idiota. Un idiota enamorado. En realidad ya me daba igual pensar que estaba enamorado, sólo sabía que necesitaba su presencia, pero no sabía si eso era amor.
-Estuve muy preocupado por ti. Fui a tu casa.- aquello le sorprendió- Incluso pensé que te enfadaste
-No me podría enfadar contigo.
Nos miramos durante varios minutos. Notaba como la gente de mi alrededor nos miraba pero no me importaba.
-Te debo una.-dijo Allyson de repente.- Así que pídeme lo que quieras...siempre y cuando sea bueno y lo haré.
-Lo que quiera...eh?-me pegó otra bofetada- Vas a crearme un trauma, enana. Quiero...-pensé en la fiesta de Halloween y la bombillita se encendió por sí sola.-que vengas conmigo en Hallowen, enana.
-Hecho.-dijo dándome la mano
El timbre sonó pero nosotros seguíamos mirándonos a los ojos. Aquellos ojos con los que soñé durante las últimas dos noches, pero ni en sueños esa belleza se acercaba a la de mis sueños. Tan cristalinos, tan brillantes...
-Bueno, Sean. Voy a clase que ya me he saltado una.-dijo de repenté, más sonrojada de lo normal. Esta vez tenía un tono cereza que le daban aún un aspecto más irresistible a sus sonrosados labios.
-¿Te veo luego, preciosa?-dije con esperanza.
Negó.
-Tengo tareas que hacer. Mejor nos vemos mañana.-miro mi cara y añadió divertida.- ¿Sobrevivirás?
-Lo intentaré.-dije con absoluta y total franqueza.
Las clases se pasaban con suma lentitud mientras yo no deseaba otra cosa que volver a verla. Me sentía cómodo con ella. Cuando el timbre sonó esboce una media sonrisa. A mi aún me quedaban dos horas, así que me olvide de verla. Me levante tan efusivo que casi no me percate de que una mano me sujetaba. Era Alex. Miraba con una sonrisa maliciosa.
-Oye, dime que aun tengo alguna oportunidad.-dijo con cara de pena.
Reí ante su comentario. Mikel se unió a su drama. Fred también se reía y me daba codazos.
-Creo que no.-dije sacandole la lengua.
-Va, cuéntanos que hiciste ayer picarón.-dijo Fred mientras Mikel y Alex se revolvían en sus asientos.
Carol se acerco a nuestra mesa nos saludo y se unió a la conversación. No me daba vergüenza hablar de esto delante de ella, para mi era una más, como una hermana.
-Nada. Me la encontré "casualmente" -hice comillas con los dedos y todos reímos.- y hablando, hablando le propuse ser su nuevo profesor de matemáticas y hoy vine con ella.
Reímos un rato y luego Carol me dijo que quería conocerla. Le gustaba esa chica, mucho más que Amanda. Nadie se llevaba bien con ella, entro en el grupo por Matt un antiguo amigo que se marcho del pueblo y nos visitaba en fiestas y en verano. Cuando me quise dar cuenta, habíamos vuelto a clase. Suspiré mientras mis amigos reían. Puse los ojos en blanco y me senté.
Las clases se hicieron más amenas y cuando escuche el timbre ruidoso incluso me sorprendió. Me dirigí hacia fuera con paso decidido pero lento. Miraba por cada rincón pero con sutileza, observando como la gente ya planeaba Halloween. Vi a varias chicas de su clase y divisé entre ellas a Meredith, me acerqué apresurando un poco el paso.
-Hola Meredith!-ella se sorprendió. No había hablado mucho con ella.- ¿Dónde está Allyson?
-Se fue por una emergencia.-dijo ella encogiéndose de hombros dándome a entender, así, que no sabía cual era la emergencia.
Mientras iba a casa sentí algo extraño en mi estómago, una especie de preocupación aunque también me frustré de no verla, la mezcla de sentimientos cada vez se agravaba más. Pensé en pasarme por su casa y eso hice, pero al llegar allí la ilusión se me rompió en mil pedazos al ver que no había nadie.
Regresé a casa arrastrando los pies por el duro asfalto mientras el viento acariciaba ferozmente mi cara.
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POV: Allyson
Acababa de despertar. Notaba que mi espalda estaba llena de cardenales y tenía un tremendo dolor de cuello. Era demasiado propensa a los moratones. Recuerdo que de pequeña un toque insignificante ya producía un morado con una inflamación de mil demonios.
Aquel sillón del hospital era bastante incómodo. Apenas se escuchaba el sonido de las máquinas y alguna respiración. Paul me miraba. Sus ojos azul cielo se fijaban en los mios con suma intensidad. Me acerqué a él.
-Cómo me vuelvas hacer esto, te arranco los ojos, chaval.-dije mientras le daba un beso dulce en la mejilla.
Sonrío. Eso me bastaba para saber que estaba bien.
Había resbalado en una escalera recién fregada. ¡Bravo por Paul! ¿Acaso no miraba el suelo? En realidad estuve muy preocupada hasta que llegué al hospital y me contó por su propia boca lo que había sucedido. Tan sólo tenía moratones y un esguince sin demasiada importancia. Pero le dije al médico que lo ingresarán, al contarle que yo tenía que cuidar de él y que mis padres no estaban, pareció convencerse.
Aún nos quedaban un día y medio para irnos, el domingo por la tarde. Decidí contarle cómo me había ido el día a mi hermano y discutir sobre los partidos de béisbol, era muy aficionada he de decirlo.
Volvimos a mi casa entre risas y recuerdos. La casa daba algo de grima por fuera. La pintura estaba demasiado desgastada.
-Paul, quiero pintar la casa. Creo que le hará falta.-dije mirándola de arriba a bajo.
Paul siguió mi mirada.
-De acuerdo. La pintaremos.- paso su brazo por encima de mi hombro y entramos a casa.
Le preparé una sopa de verduras y unos buenos trozos de pechuga no muy hecha, tal y como le gustaban.
-Hermanita, me voy a poner más malito para que me cuides.-dijo mientras sorbía una buena cucharada de sopa. Reí.
Me encantaba cocinar. Desde pequeña, recuerdo vagamente que miraba como mi madre lo hacía y después, claro, mi tía. Estuvimos hablando un rato y me fui a dormir. Estaba agotada. Además algo extraño dentro de mi ocurría, me sentía vacía y suponía el por qué...
El despertador no dejaba de emitir ese estrépito sonido que machaba en mis tímpanos sin cesar. Lo apagué medio grogui, pero cuando vi la hora que era por el rabillo del ojo me levante de un salto. Eran las 7:30 pasadas. Bien, Allyson. Llegaría tarde a mi cita con Sean, bueno no era una cita pero...algo era.
Sean. Había soñado con él. Conmigo. Solos. Besándonos...
-Allys!!! Son las 7:40. No llegarás al instituto renacuaja.-las voces de Paul retumbaban por toda la casa.
Me puse una blusa de color beig con unos jeans ajustados, unos botines color tierra y mi chaqueta favorita.
Cuando baje del aseo me fije que ya eran menos diez. Vale. IMPOSIBLE llegar a hora, así que me lo tome con pasividad y desayuné tranquilamente.
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POV: Sean
Allyson no había llegado al encuentro. Pensé de manera absurda y ridícula que tal vez estuviera enfadada conmigo por la broma que le gaste pero no tenía sentido. Gracias a Dios, tan sólo teníamos dos clases: a 1ª hora y a 3ª hora. La primera hora se me paso volando. Dibujo. Imaginaros.
Salí de clase con una sonrisa en mis labios, mientras todos nos dirigíamos a la cafetería. Al abrir las puertas, la vi. Vi a la cosa más bonita. Allyson.
Miraba el móvil de manera distraída. Alzó la cabeza y me saludo energéticamente. Me quede como un bobo, supuse, ya que mis amigos me dieron múltiples codazos y Carol me susurro al oído:
-Pero salúdala.
La salude, algo avergonzado mientras escuchaba risitas a mis espaldas:
-Mikel vamos a dejarle esta chica a Sean. Le gusta y esta enamorado y ahí yo no me meto.
-Es verdad.-susurro Fred metiéndose en la conversación.
-Luego os veo chicos.-dije dándome la vuelta
Mikel me lanzó un besito.
-Presentanosla.-dijo Alex encogiéndose de hombros-Al menos que nos alegre la vista.
-No, que si no se asusta. Aún es pronto, bruto.-dijo Carol
Hice caso omiso de sus comentarios y me dirigí hacia donde ella estaba sentada. Estaba sola y observé que su grupo estaba a escasos metros de allí. Pude ver la mirada de Dan, tan fría y calculadora. Me sonreí a mi mismo.
-Hola, preciosa!-iba a continuar hablando pero ella no me dejo.
-Hola Sean! Siento muchísimo lo de esta mañana, me quedé durmiendo por qué verás estuve en el hospital porque el idiota de mi hermano...-no dejo de hablar en un segundo mientras me contaba la historia.
-Respira Allyson. A veces el cuerpo necesita oxígeno.
Se sonrojó mientras yo sonreía como un idiota. Un idiota enamorado. En realidad ya me daba igual pensar que estaba enamorado, sólo sabía que necesitaba su presencia, pero no sabía si eso era amor.
-Estuve muy preocupado por ti. Fui a tu casa.- aquello le sorprendió- Incluso pensé que te enfadaste
-No me podría enfadar contigo.
Nos miramos durante varios minutos. Notaba como la gente de mi alrededor nos miraba pero no me importaba.
-Te debo una.-dijo Allyson de repente.- Así que pídeme lo que quieras...siempre y cuando sea bueno y lo haré.
-Lo que quiera...eh?-me pegó otra bofetada- Vas a crearme un trauma, enana. Quiero...-pensé en la fiesta de Halloween y la bombillita se encendió por sí sola.-que vengas conmigo en Hallowen, enana.
-Hecho.-dijo dándome la mano
El timbre sonó pero nosotros seguíamos mirándonos a los ojos. Aquellos ojos con los que soñé durante las últimas dos noches, pero ni en sueños esa belleza se acercaba a la de mis sueños. Tan cristalinos, tan brillantes...
-Bueno, Sean. Voy a clase que ya me he saltado una.-dijo de repenté, más sonrojada de lo normal. Esta vez tenía un tono cereza que le daban aún un aspecto más irresistible a sus sonrosados labios.
-¿Te veo luego, preciosa?-dije con esperanza.
Negó.
-Tengo tareas que hacer. Mejor nos vemos mañana.-miro mi cara y añadió divertida.- ¿Sobrevivirás?
-Lo intentaré.-dije con absoluta y total franqueza.
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