POV: Sean
Los últimos rayos primaverales se asomaban tímidamente por mi ventana. Escuchaba pasos de gente abajo y un murmuro inaudible. Mi revolví entre las sábanas hasta llegar a la mesita de noche, alcé la vista y de reojo pude ver que eran las 7:30. "Bien, Sean. Es hora de levantarse". Me desperece por enésima vez y me puse en pie. Era el primer día del último curso de instituto. No es que tuviera muchas ganas de ir pero me parecía una aberración quedarme en casa, mientras mis padres trabajaban. Me puse un pantalones largos con una camiseta de mangas cortas con algún dibujo siniestro "o eso me parecía a mi". Me acerque a la ventana y vi que el tiempo no acompañaba así que decidí coger una chaqueta gris oscura. Bajaba los escalones de manera atolondrada cuando vi que mi madre no dejaba de ir de un lado hacia otro con Holly, mi hermana pequeña de 5 años.
Los últimos rayos primaverales se asomaban tímidamente por mi ventana. Escuchaba pasos de gente abajo y un murmuro inaudible. Mi revolví entre las sábanas hasta llegar a la mesita de noche, alcé la vista y de reojo pude ver que eran las 7:30. "Bien, Sean. Es hora de levantarse". Me desperece por enésima vez y me puse en pie. Era el primer día del último curso de instituto. No es que tuviera muchas ganas de ir pero me parecía una aberración quedarme en casa, mientras mis padres trabajaban. Me puse un pantalones largos con una camiseta de mangas cortas con algún dibujo siniestro "o eso me parecía a mi". Me acerque a la ventana y vi que el tiempo no acompañaba así que decidí coger una chaqueta gris oscura. Bajaba los escalones de manera atolondrada cuando vi que mi madre no dejaba de ir de un lado hacia otro con Holly, mi hermana pequeña de 5 años.
-Sean!!-gritó cuando me vio aparecer.- Date prisa son ya menos cuarto.-dijo con aquel tono tan característico suyo.
-Voy mamá.
Me metí corriendo en la cocina, cogí dos rebanadas de pan con mantequilla y mermelada de melocotón y las engullí ferozmente. Salí tan rápido como pude, no sin antes darle un beso a mi madre y mi hermana en la frente. Y seguí corriendo hasta que divise el instituto Folk Academic Back. Habían múltiples personas dándose besos y abrazos, intente localizar a mis amigos de toda la vida y no tarde mucho en ver que estaban en las escaleras principales.
-Hola Sean! -dijeron
-¿Qué hay?- sonreí
-Estas muy guapo.-dijo Amanda
Amanda. Fue mi novia en... ¿3º? ¿4º? Sinceramente para mi fue una chiquillada, pero creo que ella se lo tomó algo más enserio. Le sonreí de manera muy incómoda mientras por el rabillo del ojo veía como Fred se descojonaba.
Estuvimos hablando un rato de lo típico: vacaciones, fiestas, líos de verano...he de decir que en esto último la más interesada fue Amanda. De pronto Alex se quedo mirando algo de manera permanente, todos seguímos su mirada.
Una chica alta de abundante melena rubia se acercaba de manera desconcertada. Vestía con unos pantalones largos y una camisa larga pero fina de tonos grises, granates y azules.
-Perdonar...¿Los alumnos de 2º año a que piso van?- su voz era dulce y sus labios carnosos brillaban con alguna especie de labial o algo así, supuse.
Entonces me percate de su mirada. ¡Y que mirada! Sus ojos eran azul grisáceos con pequeñas motas verdosas alrededor del iris. Además, estaban enmarcados por unas enormes pestañas que se movían ágilmente. Me quede embobado, aunque creo que no fui el único.
-Al 3º.-dijo amablemente Carol, la novia de Fred.
-Muchas gracias.-sonrío. Note algo extraño dentro de mi, algo que jamás había sentido.¿Pero de dónde diantres había salida esta preciosidad?Y, ¿quien era? No lo sabía aún, pero tenía que averiguarlo. Su mirada se cruzo con la mía por ¿dos segundos? ¿3? ¡Qué más da! Para mi fue un paraíso.
-Oye, Sean. A ella si que no te la dejo. -dijo Alex
-Ni yo. -dijo Mikel
-Creo que nuestro chico durose ha enamorado.-dijo Fred devolviendome por completo a la realidad con sus majestuosos golpecitos en mi espalda.
¿Enamorarme? ¿Yo? IMPOSIBLE.
- Ya, oye llegamos tarde. Vayamos a clase.-dije haciendo caso omiso a sus burlas y a la asesina mirada de Amanda.
Sin embargo, lo que dijo Fred me tenía aturdido. Lo cierto era que era una chica preciosa...muy preciosa.

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