lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 14.

POV: Allyson
Los rayos otoñales se asomaban por mi ventana dejando paso a un frío otoño y, posterior invierno. Me desperece con una sonrisa boba en mi cara. Era feliz, lo podía notar. No había quedado con Sean pero estaba segura de qué no habría problema en vernos ese día. Me puse la música a todo pistón y empecé a ordenar mi cuarto. Tenía una cantidad de cosas por en medio: apuntes, un peine, ropa, bolígrafos, más ropa, zapatos, una colonia, pinzas y coleteros, libros,...así que me puse a ordenar y a limpiar. Paul entro en mi habitación.
-¿Qué pasa enana.te has despertado de muy buen humor no?-dijo mientras se abalanzaba hacia mi y me tiraba encima de la cama.
-Ay, Paul me asfixias!!!-grité mientras golpeaba su corpulenta espalda.
Vi una ocasión para escapar mientras me intentaba hacer cosquillas. Le propine una patada a la costilla de manera sutil y me escape, pero mi intento fue en vano ya que enseguida se incorporó y se abalanzo hacia el suelo dejándome totalmente inválida.
-Me alegra que todo bien.-dijo mientras me daba un beso baboso en mi cara.
-Pero qué asco Paaaul!!!.-grité mientras escuchaba su risa de fondo.
Seguí ordenando y limpiando hasta que mi estómago rugió ferozmente y fue entonces cuando me di cuenta que no había desayunado. Bajando las escaleras un dulce olor a gofres y chocolate me embriagó. Y entonces le vi a él. Note como mi corazón aceleraba más y más fuerte. Sonrío y me perdí.

POV: Sean
Había decidido sorprender a Allyson con un delicioso desayuno así que le lleve algo dulce, ya que recordaba que el día que pintamos su casa dijo que "le chiflaba lo dulce" y cito literalmente. Me apetecía sorprenderla cada día, me apetecía enamorarla cada día, demostrarle más y más. Cuando la vi bajar con ese andar saltarín y esa sonrisa en su mirada note como el corazón me dio un vuelco. Las venas me empezaban a abrasar al notar su mirada y su cálido aliento en mi nuca.
-Gracias.-susurró mientras me daba un beso en la nuca, algo que me excito más de lo que pensaba.
-De nada princesa.-dije en tono neutro sin hacer caso a la anterior excitación.-Quiero que empieces el domingo de buen modo.
-Y tan bueno va a ser.-dijo picarona.
No sé si me parecía a mi, o era el cambio de estación o mis hormonas revolucionadas,...pero ¿se me estaba insinuando Allys? La verdad es que ganas no me faltaban, pero quería que todo fuera bien, así que decidí hacer caso omiso a mis ilusiones.
Desayunamos mientras le contaba mis planes para la próxima semana: Resulta que tía Her iba a venir por estas fechas y quedarse para evitar todo el follón que albergaba en su ciudad natal: las fiestas Naiku. Unas fiestas típicas que se hacían en las que la gente se emborrachaba, tiraba cohetes y bailaba...en definitiva: desfase total. Le comenté a Allys si le apetecería ir a su casa y quedarnos allí el fin de semana.
-Claro qué si. Pero, ¿tú y yo?.-inquirió dubitativa.
-Oh, no! También vienen mis colegas y Carol.-eso pareció convencerla más por lo que mis sospechas de que se me había insinuado hundieron toda pizca de excitación. Mejor: me gustaba lo difícil.
-Esta bien, se lo comentaré a Paul, porque quizá...
-Paul, quiere deshacerse del moco verde de su hermana.-dijo el susodicho mientras hacía acto de presencia en la cocina y cogía un gofre y un taza de café.- ¿Qué hay máquina?- decía mientras estrechaba su mano contra la mía
Nos reímos ante la expresión de Allyson.
-Ya veo como me quieres.-dijo fingiendo una absoluta tristeza, algo que no consiguió que su hermano se ablandara pues seguía devorando el gofre.
Recogimos todo mientras hablábamos del finde siguiente.
Me llevo a su habitación y mientras se ponía los zapatos le agarre de la cintura y la giré para besarla. Notaba como el beso iba pidiéndome más y más, pero decidí parar. Me tumbé en su cama mientras terminaba de cambiarse. Cuando termino bajamos bajo y vimos una película en el salón mientras su hermano nos traía la comida.
-Pero qué cursis sois, no veáis eso.-gritó su hermano desde el otro lado de la casa.
-Pero si no es de amor.-grité. Y era verdad, la película iba de la II Guerra Mundial.
-Ya, ya.-dijo su hermano.
-Déjalo, al pobre le quedan pocas neuronas y no sabe que dice.-susurró Allyson en un tono inaudible.
No me enteré muy bien de que iba la película ya que nos pasamos casi todo el rato abrazados y besándonos. En una de esas veces su hermano paso y sopló. Me separé tan rápido pensando que aquel armario empotrado me podría pegar que casi me doy un golpe en la cabeza con un armario. Ambos se rieron.
-Tranquilo héroe, es normal que esteís así.-dijo Paul en medio de risas.-pero si no te importa te la robo el resto del día.-dijo mientras se tiraba encima de ella.
Debo reconocer que me asuste, pensé que le había roto todos los huesos pero vi a una débil y pequeña Allyson luchando y me uní a el haciéndole cosquillas en los pies: mala idea, pues Allys me propinó una buena patada en el hombro. Me fui hacia casa a esperar otro día.
Pero de algo estaba seguro: me encantaba ella y su familia.



Capítulo 13.

POV: Allyson

Hacía tan sólo dos minutos que me había despedido de Sean y ya le echaba de menos. Cerré la puerta de mi casa  y me mordí el labio inferior mientras la alegría brotaba por cada una de mis células. La casa estaba oscura, supuse que Paul habría ido a dormir, mañana tenía trabajo. Fui a la nevera a por algo de agua y vi una notita de rosa fosforito en la que ponía: "Suerte, enana. Todo irá bien. Te quiero, P." La cogí y me la lleve arriba a guardarla en un cajón donde guardaba todos mis "tesoros". Tenía de todo, enserio, desde mi primera barbie pasando por viejas fotos y cartas de mis amigas y "admiradores" hasta algunas piedrecitas que encontraba en el lago que íbamos mi familia en verano.
Me metí en la cama, después de haberme puesto el pijama, y sólo después de recordar el beso con Sean, me dormí.

El timbre no dejaba de sonar, podía escucharlo pero algo me impedía abrir los ojos. Pensé, por un momento, que sería Paul, que seguramente se le habrían olvidado las llaves dentro de casa. Me intenté levantar por septuagésima vez y lo conseguí. Miré el reloj de reojo: 12:45. Quizá ya había terminado de trabajar. Fui a trompicones hacia la puerta y con unos pelos de loca. Abrí la puerta con lentitud mientras emitía un largo bostezo.
-Buenos días, princesa! Verás, hoy tenía pensado....Oh, Dios mío!! Allyson!!!-exclamó Sean. Puse una cara extraña que supuse debió hacerle gracia.-Estas horriblemente adorable.
-¿Qué quieres?-dije algo mosqueada, más bien estaba potrosa.
-Nada, me apetecía verte.-dijo mientras intentaba pasar.-¿Puedo pasar? ¿O acaso escondes a otro chico detrás del sofá?-inquirió.
-Sí, anoche vino el Conde de Drácula a chuparme la sangre.-me mofé.-Es muy pronto.-me quejé.
-Allys, es la 13:00.
-¿Y?
-Que a estas horas no es normal estar durmiendo.
-Ya, bueno pero anoche me acosté a las 7:00, así que sólo he dormido unas...5 horas!!-dije levantando las manos y dirigiéndome hacia el sofá.
Él me siguió y se sentó a mi lado.
-¿Estás enfadada por que te desperté?-preguntó con una sonrisa maliciosa.
-Ajá.-dije poniendo puchero. Su sonrisa se ensancho más.
Se acerco más a mi y posó sus manos suaves en mi rostro atrayéndolo, hasta que al final nos fundimos en un beso corto pero tierno.
-¿Y esto arreglaría lo que he hecho?-dijo a escasos centímetros de mi boca.
Note como volvía a la vida, a estar despierta. Cómo mi corazón bombeaba la sangre con más fuerza. Mis piernas temblaban, parecían autentica gelatina. De pronto note un escalofrío. Él sonrío.
-Quizá, con un par más.-dije inocentona.
Ambos nos reímos y nos volvimos a fundir en besos. Perdiendo la noción del tiempo y del espacio.


POV: Sean

-Pues tengo que hacer muchas cosas: preparar la comida, hacer la colada, limpiar, ordenar todo esto,...-dijo enumerando cada cosa con sus dedos, largos y finos.
-Tranquila, te ayudo.-dije encogiéndome de hombros.
-Sean, tú ya tienes tu casa y estoy segura que tu madre querrá que le ayudes. No te preocupes, esta noche quedamos, cuando haya terminado todo.-dijo mientras sus manos se posaban sobre las mías.
Puse una cara triste pero no funciono, así que me fui hacia mi hogar.
Me dirigí hacia mi casa. Mi hermana jugaba y giraba  sin cesar sobre el porche mientras mi madre la miraba. Mi padre estaba tumbado en el sofá leyendo un libro de suspense cuyo título no recuerdo. Comí, a pesar de que nadie me espero pues mi madre seguía cabreada y salí fuera. Mi madre se sacó una revista de esas de decoración de hogar "Todo en casa". Cogí a Holly por los brazos y le di vueltas, estuvimos jugando durante varios minutos a las cocinitas o algo así decía ella, luego se fue al columpio de la vecina con su amiga, Sasha. Me senté entonces en el portal con mi madre.
-Mamá, siento lo de la otra noche.-no respondió.-Hay una chica, ¿sabes?-dije. Ella empezó a enarcar una ceja. A pesar de tener fama de mujeriego, jamás le había hablado a mi madre de una chica.- Es diferente, me gusta muchísimo y no sé...-empecé a decir.-quiero hacer las cosas bien con ella, creo que ella es mi chica.-dije. Mi madre empezó a sonreír y provocó una sonrisa en mi a su vez.- Deberías conocerla,os gustará.-le dije dándole un beso en la mejilla mientras me levantaba.
-No te vas a librar de ayudarnos, pero estás perdonado.-dijo mientas me daba la vuelta.- Y ahora, cuéntame más de esa chica.
Le conté quién era, dónde vivía. Le dije que era huérfana, que sólo estaban su hermano Paul y ella. Que era inteligente, extremadamente guapa y endiabladamente divertida. Le comenté lo que había sucedido, y aunque no le hizo gracia supe que se sintió aliviada de que ese Sean hubiera muerto. Le conté lo responsable y madura que era esta chica. Mi madre me abrazo y me dijo con dulzura:
-Sean, me alegra que te hayas enamorado por fin.-dijo dándome un beso en la mejilla.
Siempre había considerado a mi madre como mi confesora pero cuando fui al instituto todo cambió. Pero quería recuperar a esa gran amiga, aunque esto no pareciera de "hombres". Esto último me parecía absurdo a día de hoy, por unos estúpidos tópicos me había alejado de mi madre. Estuvimos dos horas hablando e incluso mi padre se unió, Holly me raptó durante media hora y estuve jugando con ella mientras mis padres se abrazaban y nos miraban con dulzura.

Al cabo de una hora volví a mirar la hora: 22:38. Se me había hecho algo tarde así que me fui despidiéndome apresuradamente de todos. Iba casi corriendo cuando me tope de frente con alguien, quien casi cae al suelo. Era ella. Mi mano la sujetaba y nos quedamos a una distancia escasa, apenas centímetros.
-¿Dónde ibas con tanta prisa, princesa?-inquirí
-A buscarte, ya había terminado y necesitaba verte.-dijo sonriente.
Sonreí y le bese en la mejilla.
-¿A dónde vamos?-dijo ella- Llevo todo el día en mi casa y me apetece salir fuera.
De pronto una idea broto en mi mente de modo abrupto. La cogí de la mano mientras daba media vuelta y me adentraba en un callejón. Nos dirijíamos al bosque. Allyson no cesaba de preguntar sobre a dónde íbamos, pero me negué a contestarle. Quería que fuera una sorpresa. Estábamos a punto de llegar cuando me situé detrás de ella y le tapé los ojos con mis manos, ella se quejó pero la callé con un pico. Caminamos despacio un par de metros hasta que al final me detuve.


POV: Allyson

Realmente precioso, me repetía una y otra vez a mi misma. Pude notar un brillo en sus ojos de satisfacción. Me había sorprendido. Nos encontrábamos en una especie de acantilado de piedra dura y compacta y enfrente de este toda la ciudad alumbrada de miles de luces. Se podía escuchar el mar, el viento susurrándole a las hojas, algún movimiento de ave nocturna y de insectos. Varias chimeneas desprendían humo. Me senté justo en el borde del acantilado dejando mis pies colgando del aire y eché mi cabeza atrás pudiendo saborear cada aroma y cada sensación que me envolvían.Había un pequeño lago a nuestra derecha y una casita rural muy rústica.
-Es mía, bueno de mis padres.-empezó diciendo. Abrí los ojos siendo objeto de la incredulidad.- Solemos venir en primavera para realizar alguna fiestecilla.-dijo encogiéndose de hombros.
Se sentó junto a mi y paso su brazo por mis hombros acercándome a él. Ambos suspiramos. Suspirábamos de felicidad, de añoranza, de nostalgia,...Mirábamos el más allá, dispuestos a enfrentarnos ante cualquier cosa que se nos antepusiera entre nosotros. No dijimos nada, no hacía falta. Apoye mi cabeza sobre su hombro  y miramos durante un largo tiempo el cielo. Contemplando como aquel manto oscuro estaba recubierto por estrellas.  Debía de ser muy tarde ya que empecé a bostezar.
-¿Tienes sueño, preciosa?- dijo de repente Sean haciendo que abriera los ojos como platos.
-Un poco.-Dije en medio de otro largo bostezo. Sonreímos mientras nos miramos.
-Vamos pues.
Estuvimos hablando durante el camino de regreso de los estudios, sobretodo de las asignaturas que nos diferenciaban. Notaba interés por su parte y eso me hacía sentir bien, que le importaba. Llegamos a mi casa y ya estaba abriendo la puerta con la llave cuando le escuche carraspear.
Me giré y le vi de brazos cruzados con una cara confusa pero a la vez cómica:
-Lo siento, lo siento,...no estoy acostumbrada a esto.-dije apresuradamente mientras me lanzaba a sus brazos y os fundíamos en un cálido beso.
-Tranquila, pequeña. Habrá tiempo para que te acostumbres. Hasta mañana.